Florecen las margaritas
en el parque enfrente de casa,
las percibo a traves de mi ventana
anunciando el esplendor de la primavera.
En mi corazón en cambio
el eterno invierno congela mis venas,
y mi sangre aletargada ya no fluye.
Como la princesa dormida espero el beso
que entibie mi corazón.
Pero este no aparece,
para endulzar esta pálida y vacía vida.
Tañen las campanas de una iglesia cercana,
el sonido repica en mi cabeza
recordando mi próxima muerte.
Estoy dormida,
pronto despertaré.
No puedo refrenar
la angustia de lo ignoto,
no estoy preparada,
pero ya se aproximan...
Sus presencias me alivian,
el pánico desaparece,
los espero con serenidad.
Me reencontraré con mis desaparecidos,
que antaño me buscaban con cariño.
Los apercibo,,
el secreto se va desvelando,
sus ojos ya se reflejan
a través del cristal.
Cuanta angustia vivida.
La serenidad se va asentando,
ya llegó el momento de mi descanso.
en el parque enfrente de casa,
las percibo a traves de mi ventana
anunciando el esplendor de la primavera.
En mi corazón en cambio
el eterno invierno congela mis venas,
y mi sangre aletargada ya no fluye.
Como la princesa dormida espero el beso
que entibie mi corazón.
Pero este no aparece,
para endulzar esta pálida y vacía vida.
Tañen las campanas de una iglesia cercana,
el sonido repica en mi cabeza
recordando mi próxima muerte.
Estoy dormida,
pronto despertaré.
No puedo refrenar
la angustia de lo ignoto,
no estoy preparada,
pero ya se aproximan...
Sus presencias me alivian,
el pánico desaparece,
los espero con serenidad.
Me reencontraré con mis desaparecidos,
que antaño me buscaban con cariño.
Los apercibo,,
el secreto se va desvelando,
sus ojos ya se reflejan
a través del cristal.
Cuanta angustia vivida.
La serenidad se va asentando,
ya llegó el momento de mi descanso.