Emerson Mendoza
Poeta recién llegado
Aún es la misma sonrisa
que tierna se puede comparar,
con el bramido del mar
que el día de hoy me entiende.
Es esta tarde silente
como el verde del calmo mar
que a orillas puede evidenciar
las huellas que va limpiando.
Oigo galopar los vientos
o son los aleteos del que va,
que libre se ve en el firmamento
y que de rato en rato regresa.
Pronta está ya la noche
la que no puedo evitar,
que pesada le cae al mar
como las gotas lluvias a las nubes van.
Como te gustaba mirar
el andar de los algodones del cielo
y en ellos descifrar
enigmáticos descontentos.
He visto la rutina del mar,
incansable por naturaleza,
tu nombre mil veces borrar
a orillas del desolado.
Cada minuto contemplar;
mi sombra alejarse del mar
y mis pupilas dilatar
en una tarde sin compañía.
Y mientras menos sol hay
mi sombra se hace larga,
y a lo lejos se va
como tus huellas del mar.
que tierna se puede comparar,
con el bramido del mar
que el día de hoy me entiende.
Es esta tarde silente
como el verde del calmo mar
que a orillas puede evidenciar
las huellas que va limpiando.
Oigo galopar los vientos
o son los aleteos del que va,
que libre se ve en el firmamento
y que de rato en rato regresa.
Pronta está ya la noche
la que no puedo evitar,
que pesada le cae al mar
como las gotas lluvias a las nubes van.
Como te gustaba mirar
el andar de los algodones del cielo
y en ellos descifrar
enigmáticos descontentos.
He visto la rutina del mar,
incansable por naturaleza,
tu nombre mil veces borrar
a orillas del desolado.
Cada minuto contemplar;
mi sombra alejarse del mar
y mis pupilas dilatar
en una tarde sin compañía.
Y mientras menos sol hay
mi sombra se hace larga,
y a lo lejos se va
como tus huellas del mar.
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