Mitra
Poeta adicto al portal
Caigo antes que el tiempo,
que se niega a ser pisado
por un ramo de nudos rojos
en mis pulmones.
Los barcos ya se han ido
con un éter indiferente.
Marcando la proa el rumbo
de una constelación que no nació
uniendo vértices en el fondo.
Solo se dejo derramar.
Llegó el momento de mentirnos:
no nos vemos,
solo despierto en las sábanas
amarillas
con hematomas purpúreos
que no me presentaron
bajo mi nuca
pero me limpian
el alma.
que se niega a ser pisado
por un ramo de nudos rojos
en mis pulmones.
Los barcos ya se han ido
con un éter indiferente.
Marcando la proa el rumbo
de una constelación que no nació
uniendo vértices en el fondo.
Solo se dejo derramar.
Llegó el momento de mentirnos:
no nos vemos,
solo despierto en las sábanas
amarillas
con hematomas purpúreos
que no me presentaron
bajo mi nuca
pero me limpian
el alma.
El pedal de los dientes
fue el refugio desganado
de unas canas que se incuban
en el jamás de una fábula
que no inventaré.
Porque los caminos se abren
cuando duermen las golondrinas
en el seno bordeado de una diosa
de inciensos y carnavales
cebados en un sueño
que no me habitará
las manos.
Duermo a tras luz
de un baile
muerto,
escondida
en el luegoque no te vio.
Cruzo la voz con mis cimientos
sin afirmarme en sus filos
corriendo el suelo de granito merodeado:
mis ojos en cada esquina,
desvaliendo
los impulsos
para tenderme y gatear lamiendo
las ruinas de un malevo
sol imperfecto.
No se armó para las voces
de mis cuentas.
No se armó para sentirlo
cortando lo poco que queda
en los nervios.
Ni para renegarlo.
Rebotando
en una anacrónica media noche.
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