Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
La descubro cuando llego del trabajo,
en pijama y con el mando por montera,
y se asoma por mi estrés una sonrisa
que lleva siempre lista en su maleta.
El lado más amable de mi vida,
la gata que busqué por los tejados,
la flor que un día brotó en este desierto,
mi suelo cuando estoy cabeza abajo.
La hipoteca del piso de mis sueños,
mi algodón, mi nolotil, mi ibuprofeno;
el partido del año cada día,
mi antídoto para el peor de los venenos.
Mi disco preferido de Sabina,
la madre de los hijos que aún no tengo,
la niña de mis ojos con lentillas,
mi ducha de agua fría en el infierno.
Mi dicha, mi melancolía,
mi cielo, mi suelo, mi almohada.
Mi feria de Sevilla,
mi atardecer en Granada.
Mi grito en celo,
mi todo...
Mi niña.
en pijama y con el mando por montera,
y se asoma por mi estrés una sonrisa
que lleva siempre lista en su maleta.
El lado más amable de mi vida,
la gata que busqué por los tejados,
la flor que un día brotó en este desierto,
mi suelo cuando estoy cabeza abajo.
La hipoteca del piso de mis sueños,
mi algodón, mi nolotil, mi ibuprofeno;
el partido del año cada día,
mi antídoto para el peor de los venenos.
Mi disco preferido de Sabina,
la madre de los hijos que aún no tengo,
la niña de mis ojos con lentillas,
mi ducha de agua fría en el infierno.
Mi dicha, mi melancolía,
mi cielo, mi suelo, mi almohada.
Mi feria de Sevilla,
mi atardecer en Granada.
Mi grito en celo,
mi todo...
Mi niña.
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