pablo javier
Poeta fiel al portal
No sé el porqué, no lo sé;
en la vieja butaca cómodo me siento;
escucho en el silencio el dolor ajeno,
y aunque las lágrimas se hagan ríos,
floto, y hago con mi verdadero oficio,
un níveo madero que espera sereno,
para todo aquel que pide un auxilio.
No sé el porqué, no lo sé;
en la vieja butaca cómodo me siento;
pero no sé acarrear mis sufrimientos,
no sé rescatarme de mi desasosiego,
se hacen borrascas las madrugadas,
caen negras lágrimas por mis mejillas,
y yo sin ver ningún madero a la vista.
No sé el porqué, no lo sé
en la vieja butaca cómodo me siento;
escucho en el silencio el dolor ajeno,
y aunque las lágrimas se hagan ríos,
floto, y hago con mi verdadero oficio,
un níveo madero que espera sereno,
para todo aquel que pide un auxilio.
No sé el porqué, no lo sé;
en la vieja butaca cómodo me siento;
pero no sé acarrear mis sufrimientos,
no sé rescatarme de mi desasosiego,
se hacen borrascas las madrugadas,
caen negras lágrimas por mis mejillas,
y yo sin ver ningún madero a la vista.
No sé el porqué, no lo sé
PD: es más fácil ayudar en el camino ajeno que en el de uno mismo.
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