Aprendiz de Lunas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Plata vieja
Hoy muero, amor,
pero muero hiriéndote la carne.
¿Ves en mis ojos la nieve temblorosa?
Las campanas resbalan por la vega,
una tropa de metales derretidos,
y el aire lleva espinas
que clava en mis pulmones
la rosa de tu anhelo que me mira.
Y yo estremezco,
por ese olor que pude oler
y no he olido...
pero muero hiriéndote la carne.
¿Ves en mis ojos la nieve temblorosa?
Las campanas resbalan por la vega,
una tropa de metales derretidos,
y el aire lleva espinas
que clava en mis pulmones
la rosa de tu anhelo que me mira.
Y yo estremezco,
por ese olor que pude oler
y no he olido...
Mis dedos buscan norte de caricias,
y en este Sur de España
el limbo me persigue.
No quiero más el agua de su acequia,
la Plata de tu río me dio el vino
que beben los amantes un Domingo.
Vacío me has dejado tú mi cáliz,
de besos, de poemas y de lirios.
El jazmín se pone gris y no hay aroma
que pueda consolarte cielo mío.
y en este Sur de España
el limbo me persigue.
No quiero más el agua de su acequia,
la Plata de tu río me dio el vino
que beben los amantes un Domingo.
Vacío me has dejado tú mi cáliz,
de besos, de poemas y de lirios.
El jazmín se pone gris y no hay aroma
que pueda consolarte cielo mío.
Las lágrimas de tono febrilmente
resbalan por mi pecho dolorido.
Que un rayo me fulmine la vertiente,
y yo seré en las noches del Otoño,
mi amor, ¡seré tu amor siempre encendido!
No habrá una sola noche sin mirarte
y en la Luna que te alumbre iré prendido.
resbalan por mi pecho dolorido.
Que un rayo me fulmine la vertiente,
y yo seré en las noches del Otoño,
mi amor, ¡seré tu amor siempre encendido!
No habrá una sola noche sin mirarte
y en la Luna que te alumbre iré prendido.
En la mañana de un triste Invierno 2006
Ricardo Martell
Última edición:
:: y un gran abrazo argentino.