Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Soy el hombre eterno,
desconozco mi nombre y lugar,
pero sé que soy un hombre
.................lleno de eternidad,
llevo en mí la conjura de los tiempos,
tengo apresados calendarios en mis dedos,
y tengo tiempo para amarte lento,
.............seguro de un mañana sin pausas.
Oh! pero tú, niña. Oh! mujer.
Tú eres espacio finito entre mis dedos,
tormenta en medio de este verano existencial.
Tú estás llegando al final de tu vuelo,
.......pequeña crisálida muriendo en mis manos.
Oh! niña.
Ya este inmortal destino mío
me oprime y desgarra con promesas
.........................de eternas ausencias.
Ya mi alma expira
entre las celdas de mis huesos.
Oh! mujer.
Ahora te ausentas un segundo
sin conocer mi desgracia,
y te busco impaciente
para prevenirte de mi condena.
....................... Cuando te hallo y digo,
tan sólo me miras y callas,
e incestas en tu pecho el frío metal
.......................que te corta la piel.
Contraes los parpados por un momento
y mi carne se desgarra,
y ya cuando la oscuridad de la eterna nada
.............................................me abraza,
tus ojos vuelven a abrirse
y...
Oh! pequeña crisálida.
Será entonces hasta que el sol se apague
y a nosotros, eternos amantes,
nos devuelvan el derecho a morir,
....................aunque más no sea
...................................por amor.
desconozco mi nombre y lugar,
pero sé que soy un hombre
.................lleno de eternidad,
llevo en mí la conjura de los tiempos,
tengo apresados calendarios en mis dedos,
y tengo tiempo para amarte lento,
.............seguro de un mañana sin pausas.
Oh! pero tú, niña. Oh! mujer.
Tú eres espacio finito entre mis dedos,
tormenta en medio de este verano existencial.
Tú estás llegando al final de tu vuelo,
.......pequeña crisálida muriendo en mis manos.
Oh! niña.
Ya este inmortal destino mío
me oprime y desgarra con promesas
.........................de eternas ausencias.
Ya mi alma expira
entre las celdas de mis huesos.
Oh! mujer.
Ahora te ausentas un segundo
sin conocer mi desgracia,
y te busco impaciente
para prevenirte de mi condena.
....................... Cuando te hallo y digo,
tan sólo me miras y callas,
e incestas en tu pecho el frío metal
.......................que te corta la piel.
Contraes los parpados por un momento
y mi carne se desgarra,
y ya cuando la oscuridad de la eterna nada
.............................................me abraza,
tus ojos vuelven a abrirse
y...
Oh! pequeña crisálida.
Será entonces hasta que el sol se apague
y a nosotros, eternos amantes,
nos devuelvan el derecho a morir,
....................aunque más no sea
...................................por amor.
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