mauricio aguirre
Poeta fiel al portal
La bruja de los pueblos blancos
se adentra en la espesura del valle
de los malditos,
buscando mi imagen entre las sombras
de los poseídos,
como si fuera algo místico e inaudito.
se adentra en la espesura del valle
de los malditos,
buscando mi imagen entre las sombras
de los poseídos,
como si fuera algo místico e inaudito.
Mi ser es estigmatizado, más mi libido
se acrecentó por su hechizo
y pierdo la razón en su cuerpo
para que no embruje el sentido
de mi separatidad,
ni el significado de la oblación
que me aleja de los mitos.
se acrecentó por su hechizo
y pierdo la razón en su cuerpo
para que no embruje el sentido
de mi separatidad,
ni el significado de la oblación
que me aleja de los mitos.
Deambulo por el circulo de la lujuria
en el que me dispongo a disfrutar
del placer y sus excesos,
alejado de toda penuria,
en la profundidad de un suspiro
que al confortar mi ansiedad
me somete a esclavitud necesaria
para poder admirar su danza a orillas
del mar.
en el que me dispongo a disfrutar
del placer y sus excesos,
alejado de toda penuria,
en la profundidad de un suspiro
que al confortar mi ansiedad
me somete a esclavitud necesaria
para poder admirar su danza a orillas
del mar.
Su rostro es como una peonía
suplicando por cariño,
y nuestro encuentro es el punto
en que coincide lo fraterno con el tacto.
Pero veo maldad en sus ojos
y en la subliminal platica de sus perversos
antojos,
Pero su dosis envicia al punto de llegar a matar si es necesario,
y de vender el alma al mejor postor
de los demonios milenarios.
Su alma es una hoja de las inflorescencias
hembras del cáñamo índico,
que vuela, rectifica mi destino y deja mi sentir
en un estanque.
Su cuerpo una planta venenosa
que inunda mi boca con su éxtasis,
su sola presencia desinhibe y alimenta
para vivir eternamente en el ensueño.
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