luvitin
Poeta adicto al portal
Un niño está jugando en una calle de Gaza,
le gusta estirar su mano y atrapar una nube cielo,
tal vez se llame; Ameen, Camelia o Moumen,
sus ojitos oscuros iluminan el día sombrío.
Un niño no tiene patria, ni ambiciones, ni fronteras,
ni siquiera tiene dueños que se apropien de su vida,
tan solo tiene una sonrisa viva que lleva de bandera,
la agita a los cuatro vientos con su pecho de inocencia.
Un niño cae tendido en una calle de Gaza,
esa bala tiene patria, ambiciones y frontera,
con su pecho fusilado; Ameen, Camelia o Moumen,
apenas estira su mano y atrapa su última nube cielo.
Tito Visentín
le gusta estirar su mano y atrapar una nube cielo,
tal vez se llame; Ameen, Camelia o Moumen,
sus ojitos oscuros iluminan el día sombrío.
Un niño no tiene patria, ni ambiciones, ni fronteras,
ni siquiera tiene dueños que se apropien de su vida,
tan solo tiene una sonrisa viva que lleva de bandera,
la agita a los cuatro vientos con su pecho de inocencia.
Un niño cae tendido en una calle de Gaza,
esa bala tiene patria, ambiciones y frontera,
con su pecho fusilado; Ameen, Camelia o Moumen,
apenas estira su mano y atrapa su última nube cielo.
Tito Visentín
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