manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Mi lenguaje es éste,
el de los versos que se adhieren a los ojos
saliendo de los dedos pegajosos de carne y hueso,
es tu propia voz de cielo en tus labios de miel y arroz,
es esta hoja y su tinta, aparéntenle vertida.
Ahí escudriño los ramilletes grises de mi cabeza,
hasta escurrir como vómito lo imprescindible,
lo únicamente posible que no fuese sólo de ti,
de una mujer a mitad del campo más blanca que una estrella,
y de forma que habita en mi retina.
En mi inspección forzosa de cada noche
voy creando el alfabeto de mi lenguaje,
desde tus pies, hasta tu cabello de cascada indómita,
antes de ti estoy creándote para mí y estos sentidos,
en mis repeticiones pantanosas donde sale un cocodrilo de sueño y me arranca
la lucidez.
Me voy a la orilla de la escalera y miro el punto fijo enfrente,
me han esperado puntual todos mis pasados dudosos,
Tu última voz para mí, tan sólo para mí,
esos segundos donde te respire tan fuerte que me llene los pulmones de ti,
sin dejar espacio para el aire,
y sigo con asma a veces.
Pero es indudable que el lenguaje es tan tuyo,
y las hojas en blanco son mías,
y mi asma es mía,
y el aire es todo tuyo,
y serás poesía.
el de los versos que se adhieren a los ojos
saliendo de los dedos pegajosos de carne y hueso,
es tu propia voz de cielo en tus labios de miel y arroz,
es esta hoja y su tinta, aparéntenle vertida.
Ahí escudriño los ramilletes grises de mi cabeza,
hasta escurrir como vómito lo imprescindible,
lo únicamente posible que no fuese sólo de ti,
de una mujer a mitad del campo más blanca que una estrella,
y de forma que habita en mi retina.
En mi inspección forzosa de cada noche
voy creando el alfabeto de mi lenguaje,
desde tus pies, hasta tu cabello de cascada indómita,
antes de ti estoy creándote para mí y estos sentidos,
en mis repeticiones pantanosas donde sale un cocodrilo de sueño y me arranca
la lucidez.
Me voy a la orilla de la escalera y miro el punto fijo enfrente,
me han esperado puntual todos mis pasados dudosos,
Tu última voz para mí, tan sólo para mí,
esos segundos donde te respire tan fuerte que me llene los pulmones de ti,
sin dejar espacio para el aire,
y sigo con asma a veces.
Pero es indudable que el lenguaje es tan tuyo,
y las hojas en blanco son mías,
y mi asma es mía,
y el aire es todo tuyo,
y serás poesía.
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