Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ti, alma de cristal,
que cantas al mínimo son de una alegría,
y enmudeces, si te colma el grano de arena de un pesar.
que cantas al mínimo son de una alegría,
y enmudeces, si te colma el grano de arena de un pesar.
Alma pura que el acero reviste
ante ofensa o deslealtad a tu índole gentil.
Cuenca vehemente, donde arde la pasión como el coñac.
ante ofensa o deslealtad a tu índole gentil.
Cuenca vehemente, donde arde la pasión como el coñac.
Alma cándida,
que sustentas la flor de una atención, más allá de su deceso;
y aún, desbordando inteligencia, ríes de lo más trivial.
que sustentas la flor de una atención, más allá de su deceso;
y aún, desbordando inteligencia, ríes de lo más trivial.
Alma justiciera: no estás errada,
ni loca, ni eres culpable de la burda incomprensión ajena.
Ni debes pedir perdón a quien te procuró trizar.
ni loca, ni eres culpable de la burda incomprensión ajena.
Ni debes pedir perdón a quien te procuró trizar.
Alma especial, virtud terrena,
alma necesaria al alma mía: no te quiebres nunca, ¡nunca!
Porque con tus añicos, espera enjoyarse la ruindad.
alma necesaria al alma mía: no te quiebres nunca, ¡nunca!
Porque con tus añicos, espera enjoyarse la ruindad.
Alma melodiosa:
quise ser, y soy, rústica nota, tentando conmoverte al menos,
con esta, mi razón de alma, de hacerte vibrar.
quise ser, y soy, rústica nota, tentando conmoverte al menos,
con esta, mi razón de alma, de hacerte vibrar.
©JuanOriental
Última edición: