maria g. hermoso
Poeta fiel al portal
Yo sé, no de un pecho,
sino de mil pechos
eclosionando,
como el berreo de cien ovejas.
Yo sé del cuerpo que se vuelca
como río rojo que fluye y ruge,
exultante en su paso.
"El ave fuerte golpea al aire
y es en su golpear donde
se destruyen pluma y carne."
Me aprieto contra el suelo
Sé del tiempo que enamora,
sé de ese olor que aprieta.
Yo recuerdo un calor
que me alimentaba sin saciar.
Y a sus faldas fui,
¡pequeña estúpida!
a calmar las aguas de ese río
que fluye y ruge.
sino de mil pechos
eclosionando,
como el berreo de cien ovejas.
Yo sé del cuerpo que se vuelca
como río rojo que fluye y ruge,
exultante en su paso.
"El ave fuerte golpea al aire
y es en su golpear donde
se destruyen pluma y carne."
Me aprieto contra el suelo
Sé del tiempo que enamora,
sé de ese olor que aprieta.
Yo recuerdo un calor
que me alimentaba sin saciar.
Y a sus faldas fui,
¡pequeña estúpida!
a calmar las aguas de ese río
que fluye y ruge.
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