Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
La espera alimentando la ilusión;
tu fuego se vuelve humo de calvario,
el tabaco no devora mi ansiedad.
Arden los campos del invierno;
mutilan la luna cortinas de cenizas
que envuelven mi cuerpo.
Habitaciones resecas,
tiempo otario,
gris mar de sábanas,
mi única promesa.
Muere otro sol en otro mundo,
muere un niño en manos de una mujer,
mueres tú, muero yo,
morimos los dos en camas impares.
Esta luz desiste
de ser mi certeza;
tus aves se marchan
de mi planeta desierto.
Suenan atroces las risas del destino;
para él sólo será un amor entre varios,
viviendo la muerte de otro tantos.
tu fuego se vuelve humo de calvario,
el tabaco no devora mi ansiedad.
Arden los campos del invierno;
mutilan la luna cortinas de cenizas
que envuelven mi cuerpo.
Habitaciones resecas,
tiempo otario,
gris mar de sábanas,
mi única promesa.
Muere otro sol en otro mundo,
muere un niño en manos de una mujer,
mueres tú, muero yo,
morimos los dos en camas impares.
Esta luz desiste
de ser mi certeza;
tus aves se marchan
de mi planeta desierto.
Suenan atroces las risas del destino;
para él sólo será un amor entre varios,
viviendo la muerte de otro tantos.
Última edición:
:: tú la descibes a manera de ausencia, de añoranza, de la separación de dos almas que mutuamente se aclaman.
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