No seré más aquel iluso
que entre tus manos resguardabas,
el que moría por sentir el olor de tu pelo
rizado y brillante como el mar en la noche.
Solo seré el soñador, amigo de la vida,
el inocente que jamás recuerda nada.
Quizás el ignorante que ignorante quiere ser
porque aprendió lecciones que no valían la pena.
Es mejor devolverle a la vida su enseñanza,
si total, algún día se habrá acabado todo.
Nos persigue la muerte, aun despiertos o dormidos.
Vinimos a este infierno carnal humanizado
a comportarnos cual bestias hambrientas de sexo.
No seré más aquel iluso
que se refugió por placer en tu almohada,
el que gozaba acariciar la piel de tu pecho,
bronceado y radiante como una obra de arte.
Sólo seré tu falso amigo, el desconocido,
que se pierde en el ocaso de la isla de cangrejos.
Quizás decida ser el fantasma terroroso,
caminante de calles solitarias y oscuras.
Tal vez decidiré dormitar eternamente
en las sábanas rojizas donde mataste mi alma.
que entre tus manos resguardabas,
el que moría por sentir el olor de tu pelo
rizado y brillante como el mar en la noche.
Solo seré el soñador, amigo de la vida,
el inocente que jamás recuerda nada.
Quizás el ignorante que ignorante quiere ser
porque aprendió lecciones que no valían la pena.
Es mejor devolverle a la vida su enseñanza,
si total, algún día se habrá acabado todo.
Nos persigue la muerte, aun despiertos o dormidos.
Vinimos a este infierno carnal humanizado
a comportarnos cual bestias hambrientas de sexo.
No seré más aquel iluso
que se refugió por placer en tu almohada,
el que gozaba acariciar la piel de tu pecho,
bronceado y radiante como una obra de arte.
Sólo seré tu falso amigo, el desconocido,
que se pierde en el ocaso de la isla de cangrejos.
Quizás decida ser el fantasma terroroso,
caminante de calles solitarias y oscuras.
Tal vez decidiré dormitar eternamente
en las sábanas rojizas donde mataste mi alma.