Caos

emuletero

Poeta veterano en el portal
Tiran con fuerza las Parcas,
juegan con mi vida,
saben que de un fino hilo
pende mi destino.

Saben de mis miedos y fobias
de mi voluntad que zozobra,
saben que no aguantaría
un soplido de Eolo,
Señor de los vientos,
ni una llamarada de Hefaistos
consumiendo mi cuerpo.

Quieren que renuncie al placer
de mis escritos,
mofándose de mis versos,
apretando impunemente
mis costillas contra mi pecho,
ahogándome en mil lamentos.

Verme partido en mil yoes desperdigados,
sin conciencia de la unidad,
oscureciendo y eclipsando
mi corporeidad,
mi interior más luminoso,
mi rinconcito más preciado.

Allí guardo mis tesoros,
ocultos a la guadaña de la muerte,
bajo capas de materia putrefacta
que pasen inadvertidos
ante la oscuridad creciente.

Estos serán moneda de cambio
ante la desolación y el caos,
ante la perdición humana
y el desequilibrio planetario.

¡Ya veo los jinetes y sus trompetas!,

con sus corceles negros
clamando la justicia de Gaia.

Redoblando con ahinco su trabajo,
las Parcas tiran los hilos
de una humanidad corrupta,
sumida en las tinieblas de la conciencia.

¡Es el caos, es la decadencia!

 
Los rayos de la real tormenta abarrotan tus versos con la luz decadente de la realidad.... la crudeza con que tu pluma la describe es magna.... como siempre, aplausos y toda mi admiración.

Fuerte abrazo de Oso, socio.
 
Tiran con fuerza las Parcas,

juegan con mi vida,
saben que de un fino hilo
pende mi destino.


Saben de mis miedos y fobias
de mi voluntad que zozobra,
saben que no aguantaría
un soplido de Eolo,
Señor de los vientos,
ni una llamarada de Hefaistos
consumiendo mi cuerpo.


Quieren que renuncie al placer
de mis escritos,
mofándose de mis versos,
apretando impunemente
mis costillas contra mi pecho,
ahogándome en mil lamentos.


Verme partido en mil yoes desperdigados,
sin conciencia de la unidad,
oscureciendo y eclipsando
mi corporeidad,
mi interior más luminoso,
mi rinconcito más preciado.


Allí guardo mis tesoros,
ocultos a la guadaña de la muerte,
bajo capas de materia putrefacta
que pasen inadvertidos
ante la oscuridad creciente.


Estos serán moneda de cambio
ante la desolación y el caos,
ante la perdición humana
y el desequilibrio planetario.


¡Ya veo los jinetes y sus trompetas!,


con sus corceles negros
clamando la justicia de Gaia.


Redoblando con ahinco su trabajo,
las Parcas tiran los hilos
de una humanidad corrupta,
sumida en las tinieblas de la conciencia.


¡Es el caos, es la decadencia!





Bello tú versar Sergio, admiro tú genialidad, eres amigo un poeta hecho y derecho, y nadie podrá torcer lo que ya permanece recto.

Besos de luz
 
Tiran con fuerza las Parcas,
juegan con mi vida,
saben que de un fino hilo
pende mi destino.

Saben de mis miedos y fobias
de mi voluntad que zozobra,
saben que no aguantaría
un soplido de Eolo,
Señor de los vientos,
ni una llamarada de Hefaistos
consumiendo mi cuerpo.

Quieren que renuncie al placer
de mis escritos,
mofándose de mis versos,
apretando impunemente
mis costillas contra mi pecho,
ahogándome en mil lamentos.

Verme partido en mil yoes desperdigados,
sin conciencia de la unidad,
oscureciendo y eclipsando
mi corporeidad,
mi interior más luminoso,
mi rinconcito más preciado.

Allí guardo mis tesoros,
ocultos a la guadaña de la muerte,
bajo capas de materia putrefacta
que pasen inadvertidos
ante la oscuridad creciente.

Estos serán moneda de cambio
ante la desolación y el caos,
ante la perdición humana
y el desequilibrio planetario.

¡Ya veo los jinetes y sus trompetas!,

con sus corceles negros
clamando la justicia de Gaia.

Redoblando con ahinco su trabajo,
las Parcas tiran los hilos
de una humanidad corrupta,
sumida en las tinieblas de la conciencia.

¡Es el caos, es la decadencia!



Excelsas letras acabo de leer, es un poema muy bueno y para reflexionar, me gustó tu escrito...regalos de luz desde mi gris tarde...saludos
 
Apreciado Soñador de buen corazón...excelentes letras...existencial hasta la médula...esa estrofa donde se puede percibir hasta la asfixia...conmovedor...ojalá sea inspiración...creo q nada puede arrebatarte ese pedacito tan preciado...sagrado y hermoso...cariños...muchos...Mariela
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Te dejo un detallito de buenos días...con estrellitas...
 
Tiran con fuerza las Parcas,

juegan con mi vida,
saben que de un fino hilo
pende mi destino.


Saben de mis miedos y fobias
de mi voluntad que zozobra,
saben que no aguantaría
un soplido de Eolo,
Señor de los vientos,
ni una llamarada de Hefaistos
consumiendo mi cuerpo.


Quieren que renuncie al placer
de mis escritos,
mofándose de mis versos,
apretando impunemente
mis costillas contra mi pecho,
ahogándome en mil lamentos.


Verme partido en mil yoes desperdigados,
sin conciencia de la unidad,
oscureciendo y eclipsando
mi corporeidad,
mi interior más luminoso,
mi rinconcito más preciado.


Allí guardo mis tesoros,
ocultos a la guadaña de la muerte,
bajo capas de materia putrefacta
que pasen inadvertidos
ante la oscuridad creciente.


Estos serán moneda de cambio
ante la desolación y el caos,
ante la perdición humana
y el desequilibrio planetario.


¡Ya veo los jinetes y sus trompetas!,


con sus corceles negros
clamando la justicia de Gaia.


Redoblando con ahinco su trabajo,
las Parcas tiran los hilos
de una humanidad corrupta,
sumida en las tinieblas de la conciencia.


¡Es el caos, es la decadencia!




muy lindo el poema,redactado con mucha fuerza en las palabras,y bueno el tema es triste,un abrazo Sergio.
 
tiran con fuerza las parcas,
juegan con mi vida,
saben que de un fino hilo
pende mi destino.

Saben de mis miedos y fobias
de mi voluntad que zozobra,
saben que no aguantaría
un soplido de eolo,
señor de los vientos,
ni una llamarada de hefaistos
consumiendo mi cuerpo.

Quieren que renuncie al placer
de mis escritos,
mofándose de mis versos,
apretando impunemente
mis costillas contra mi pecho,
ahogándome en mil lamentos.

Verme partido en mil yoes desperdigados,
sin conciencia de la unidad,
oscureciendo y eclipsando
mi corporeidad,
mi interior más luminoso,
mi rinconcito más preciado.

Allí guardo mis tesoros,
ocultos a la guadaña de la muerte,
bajo capas de materia putrefacta
que pasen inadvertidos
ante la oscuridad creciente.

Estos serán moneda de cambio
ante la desolación y el caos,
ante la perdición humana
y el desequilibrio planetario.

¡ya veo los jinetes y sus trompetas!,

con sus corceles negros
clamando la justicia de gaia.

Redoblando con ahinco su trabajo,
las parcas tiran los hilos
de una humanidad corrupta,
sumida en las tinieblas de la conciencia.

¡es el caos, es la decadencia!


versos plagado de imÀgenes apoteoticas, un aviso.
Siento contigo los cascos de los siete jinetes.

Maravilloso poeta!!!..

Jorge
 
Sr. Sergio, impacta cada letra que ha escrito, sin duda transgreden la pantalla, más aun, me ha encantado completico. Tanta tiniebla no es ajena, tanto "Caos" es natural en lo que usted mismo bien menciona "sociedad corrupta". Mis felicitaciones y admiración por sus siempre excelentes poemas.

Saludos de Caballero




Gracias Esteban por pasar por mis letras,
siempre te estoy muy agradecido, poeta
Saludos sinceros
 
Saludos Sergio.

Entre tanto enredo, sólo la pluma sobrevive:
platicando un poco, desfogando un poco tantas inquietudes almacenadas.

Ese nuestro caos se va enredando más a medida que se explica desde tan diversas bocas.

UN abrazo. Un placer pasar por tus letras
Saludos
 
Apreciado Soñador de buen corazón...excelentes letras...existencial hasta la médula...esa estrofa donde se puede percibir hasta la asfixia...conmovedor...ojalá sea inspiración...creo q nada puede arrebatarte ese pedacito tan preciado...sagrado y hermoso...cariños...muchos...Mariela
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Te dejo un detallito de buenos días...con estrellitas...



Gracias por pasar Mariela
Un abrazo de amistad
 
Tiran con fuerza las Parcas,
juegan con mi vida,
saben que de un fino hilo
pende mi destino.

Saben de mis miedos y fobias
de mi voluntad que zozobra,
saben que no aguantaría
un soplido de Eolo,
Señor de los vientos,
ni una llamarada de Hefaistos
consumiendo mi cuerpo.

Quieren que renuncie al placer
de mis escritos,
mofándose de mis versos,
apretando impunemente
mis costillas contra mi pecho,
ahogándome en mil lamentos.

Verme partido en mil yoes desperdigados,
sin conciencia de la unidad,
oscureciendo y eclipsando
mi corporeidad,
mi interior más luminoso,
mi rinconcito más preciado.

Allí guardo mis tesoros,
ocultos a la guadaña de la muerte,
bajo capas de materia putrefacta
que pasen inadvertidos
ante la oscuridad creciente.

Estos serán moneda de cambio
ante la desolación y el caos,
ante la perdición humana
y el desequilibrio planetario.

¡Ya veo los jinetes y sus trompetas!,

con sus corceles negros
clamando la justicia de Gaia.

Redoblando con ahinco su trabajo,
las Parcas tiran los hilos
de una humanidad corrupta,
sumida en las tinieblas de la conciencia.

¡Es el caos, es la decadencia!


No debes temer lo que a tí, no te tocará...
Un abrazo, hermano
Rosario
 

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