hadita
Poeta veterano en el portal
Me quedo con él
Volaron como aves tus besos
tus suspiros desfilaban uno a uno,
tu mirada viajaba por el espacio
buscándola donde se encontraba;
tus pies tomaron otro rumbo,
tus pensamientos abrazaban su almohada,
corrió el tiempo, vagabundo, anhelante
de tu sueño, de tu delirio, de tu nada.
La brisa estampó en tu cara
la decepción más melancólica, sombría y amarga,
como lluvia tus ojos vertieron con dolor
el amor, al ver con otro a tu amada.
Observándote mi corazón hecho un nudo
mi semblante parecía de cera y nácar,
mi corazón ya mismo se arrancaba,
hasta que deje caer mi último suspiro,
y mi última perla, cristalina
derramada.
Tarde volvieron tus ojos a mirarme,
a la hora ingrata de la tarde
cuando la negra noche cierra sus ojos,
y nazca una nueva mañana.
De nada sirve ya tu inclemente ruego,
mi aura esta enajenada
mira, siente, piensa en otros lares,
otro cause, nuevo lecho para mi alma.
Mis manos aprietan hoy un hermoso ramo
de flores exquisitas en colores y fragancia
que enterraron mis suplicas
porque no te vayas.
Mis pies sólo conocen un nuevo camino
de ondulada voz, de bucles rubios,
y va por él, feliz, meditabundo, mi pensamiento azul
añorando la luz de este nuevo mundo.
Me quedo con él,
volver mi vista atrás equivaldría a sufrir
añorando tu voz, tus ojos, tus labios,
tu corazón, que para mí, siempre vacío ha estado.
No,
mi suerte por fin ha cambiado y me quedo con ella
sabiendo que me espera la felicidad de un gran amor,
aunque lejos de tus brazos.
tus suspiros desfilaban uno a uno,
tu mirada viajaba por el espacio
buscándola donde se encontraba;
tus pies tomaron otro rumbo,
tus pensamientos abrazaban su almohada,
corrió el tiempo, vagabundo, anhelante
de tu sueño, de tu delirio, de tu nada.
La brisa estampó en tu cara
la decepción más melancólica, sombría y amarga,
como lluvia tus ojos vertieron con dolor
el amor, al ver con otro a tu amada.
Observándote mi corazón hecho un nudo
mi semblante parecía de cera y nácar,
mi corazón ya mismo se arrancaba,
hasta que deje caer mi último suspiro,
y mi última perla, cristalina
derramada.
Tarde volvieron tus ojos a mirarme,
a la hora ingrata de la tarde
cuando la negra noche cierra sus ojos,
y nazca una nueva mañana.
De nada sirve ya tu inclemente ruego,
mi aura esta enajenada
mira, siente, piensa en otros lares,
otro cause, nuevo lecho para mi alma.
Mis manos aprietan hoy un hermoso ramo
de flores exquisitas en colores y fragancia
que enterraron mis suplicas
porque no te vayas.
Mis pies sólo conocen un nuevo camino
de ondulada voz, de bucles rubios,
y va por él, feliz, meditabundo, mi pensamiento azul
añorando la luz de este nuevo mundo.
Me quedo con él,
volver mi vista atrás equivaldría a sufrir
añorando tu voz, tus ojos, tus labios,
tu corazón, que para mí, siempre vacío ha estado.
No,
mi suerte por fin ha cambiado y me quedo con ella
sabiendo que me espera la felicidad de un gran amor,
aunque lejos de tus brazos.
HADITA
Última edición: