Tú lo dijiste..

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
Tú lo dijiste..

.
En cada cigarro que prendes
aprendes y prendes.

En cada trago al refresco,

y tus labios tan frescos,
tus manos nerviosas corriendo por mis mejillas,
y tus dedos entre las cejas,
en la intimidad entre la piel y la ropa,
y en ese quererme comer con tus besos,

-y el respeto a mis manos y mis caricias

con tu incomodidad de no haberte bañado-,

-y el rechinar de tu pelo-,


y la gente en la plaza y los nervios…
y el recato de moral y el encanto,


tu cuerpo fuerte de hombre,

y las cicatrices que me mostraste y cocí con un beso,
con tu forma de mirarme mientras comes,
y me miras, me miras, me miras y me comes...

con tus brazos que abrasan
y abrazan,

con tu mirar que desnuda,
y otro cigarro ,
y otro trago
y una nueva caricia
y mi sonrisa de media luna - así lo decías-,

y el hostal con balcón a la plaza curiosa
y la piel que se cae a los pies del jadeo de mi aliento,

y, ese beber de tu boca,

y mirarnos frente al espejo de frente
con tus barbas blancas de viejo marino en la vida,
-y que pican-,

y tu piel de niño nacido al amanece sin luna y con frio,
tu manera de contarme tu vida, tú vida,
y todos tus movimientos,
los que dolieron,
los que cerraron mis ojos,
los que abrieron lo eterno de sentirte ahí adentro,
y el calor de tus bellos adentros con lo que enseñas,
y lo que aprendo,
con todas tus virtudes de amante
en los sueños perfectos

y tus defectos
y los “te amo” y los te amo sin duda.

Sin dudas tú lo dijiste amor… yo lo sentí.


Due® 20 enero 09



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Última edición:
Tú lo has dicho tocayo Mejía, que excelente es tu poesía. Tremandos versos cubiertos de cierta melancolía. Un placer pasearme por tus letras nuevamente.
 
tú lo dijiste..

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en cada cigarro que prendes
aprendes y prendes.

en cada trago al refresco,
y tus labios tan frescos,
tus manos nerviosas corriendo por mis mejillas,
y tus dedos entre las cejas,
en la intimidad entre la piel y la ropa,
y en ese quererme comer con tus besos,

-y el respeto a mis manos y mis caricias
con tu incomodidad de no haberte bañado-,

-y el rechinar de tu pelo-,

y la gente en la plaza y los nervios…
y el recato de moral y el encanto,

tu cuerpo fuerte de hombre,
y las cicatrices que me mostraste y cocí con un beso,
con tu forma de mirarme mientras comes,
y me miras, me miras, me miras y me comes...

con tus brazos que abrasan
y abrazan,
con tu mirar que desnuda,
y otro cigarro ,
y otro trago
y una nueva caricia
y mi sonrisa de media luna - así lo decías-,
y el hostal con balcón a la plaza curiosa
y la piel que se cae a los pies del jadeo de mi aliento,
y, ese beber de tu boca,

y mirarnos frente al espejo de frente
con tus barbas blancas de viejo marino en la vida,
-y que pican-,
y tu piel de niño nacido al amanece sin luna y con frio,
tu manera de contarme tu vida, tú vida,
y todos tus movimientos,
los que dolieron,
los que cerraron mis ojos,
los que abrieron lo eterno de sentirte ahí adentro,
y el calor de tus bellos adentros con lo que enseñas,
y lo que aprendo,
con todas tus virtudes de amante
en los sueños perfectos
y tus defectos
y los “te amo” y los te amo sin duda.

sin dudas tú lo dijiste amor… yo lo sentí.


due® 20 enero 09



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como siempre fransisco, plasmas los aspectos mas interesantes de las relaciones, con un dejo de picarrdÌa,...como un viejo lobo que las ha vivido todas.

Mis respetos, gran poeta.

Jorge
 
Excelente visión femenina de su amor. Interesante posición desde el otro lado. Felicitaciones por sus versos, originales profundos. Un abrazo amigo poeta.
 
El mas bello poema de amor, felicidades, un placer pasar por este bellisimo espacio, saludos y un abrazo.
 
Me encantó su bello poema, es hermoso, sus escritos tienen un toque
muy especial, es un gusto admirar y leer su talento...felicidades.
 
Versos muy inspirados, la imagen bien plasmada con se abraza diciendo....Todo un lujo siempre tu poesía...

Besos inmensos...

Camelia
 
Tú lo dijiste..

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En cada cigarro que prendes
aprendes y prendes.

En cada trago al refresco,
y tus labios tan frescos,
tus manos nerviosas corriendo por mis mejillas,
y tus dedos entre las cejas,
en la intimidad entre la piel y la ropa,
y en ese quererme comer con tus besos,

-y el respeto a mis manos y mis caricias
con tu incomodidad de no haberte bañado-,

-y el rechinar de tu pelo-,

y la gente en la plaza y los nervios…
y el recato de moral y el encanto,

tu cuerpo fuerte de hombre,
y las cicatrices que me mostraste y cocí con un beso,
con tu forma de mirarme mientras comes,
y me miras, me miras, me miras y me comes...

con tus brazos que abrasan
y abrazan,
con tu mirar que desnuda,
y otro cigarro ,
y otro trago
y una nueva caricia
y mi sonrisa de media luna - así lo decías-,
y el hostal con balcón a la plaza curiosa
y la piel que se cae a los pies del jadeo de mi aliento,
y, ese beber de tu boca,

y mirarnos frente al espejo de frente
con tus barbas blancas de viejo marino en la vida,
-y que pican-,
y tu piel de niño nacido al amanece sin luna y con frio,
tu manera de contarme tu vida, tú vida,
y todos tus movimientos,
los que dolieron,
los que cerraron mis ojos,
los que abrieron lo eterno de sentirte ahí adentro,
y el calor de tus bellos adentros con lo que enseñas,
y lo que aprendo,
con todas tus virtudes de amante
en los sueños perfectos
y tus defectos
y los “te amo” y los te amo sin duda.

Sin dudas tú lo dijiste amor… yo lo sentí.


Due® 20 enero 09



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Cuantas imágenes,, un abrazo.
 

Francisco:

Muy buen poema, con sobrias imágenes, salvo
(con todo respeto), la del cigarro.

Un gusto recorrer el camino de tus versos.

Saludos cordiales.
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El Armador de Sonetos.
 
ere gran poeta amigo, un gusto disfrutar esta letras desde el otro lado de la moneda,
un fuerte abrazo,
silvia
 
no sé cuantas veces te he dicho que te salen muy bien los poemas, así que no te lo voy a repetir una vez más.
Veo que has cambiado la foto.
Joder, como me gusta este poema.
Lo he tenido que decir

Un abrazo amigo mío

cr
 

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