Lejos...
Tan lejos como el devenir de la historia,
me encuentro perdido en la lejanía
de una tarde cualquiera, en que los silencios
doblan las esquinas llamando a las horas,
salpicando aceras con gotas de ayer.
Lejos...
Tras las horas benditas de siempre,
donde las mañanas rompen infinitos
peñascos del tiempo, mientras que los días
atrapan historias cargadas de sueños,
dejando su vida al atardecer.
Sueño...
Lejanos rincones hastiados de todo,
desbordan cinturas de caminos locos,
sucumben ahora en mí las palabras
que quedaron solas llorando por ti,
En ti...
Cabalgando en los sinsabores
de la vida loca en el mes de abril,
en la primavera irrumpen las flores
trayendo con ellas espliego y romero,
bondades de gloria que al amanecer,
diluyen la noche en esa esperanza
de verte otra vez.
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