Ugolino
Poeta recién llegado
La silueta de mi alma se desdibuja entre la lluvia formando el cuello de una botella llena de tus sonrisas y miradas, para beberte de un trago a la salud de todos los poetas muertos, pálidos, fríos, que volverían a la vida si tan solo pudieran contemplarte durante un segundo.
Ocultarte detrás del telón por rabia hacia el respetable, la furia hacia la raza humana, sería un crimen que pecaría además de cobarde de pusilánime.
El lápiz de diamantes que utilizaron los profesores del noble arte del amor romántico se pudrió cuando ellos se pudrieron, porque ellos comprenden, entienden comprendieron que tu alma no tenía fondo, y que de tener fondo, quedaría demasiado lejos.
Quiero fumarme la vida, cada segundo, contigo.