Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
SONETO XXVI
SI NOS PERDEMOS
No gires ni abandones tu camino
buscando el menester de un imposible,
por más que fuese diáfano y tangible,
rescata tu aticismo blanquecino.
¿Por qué lloras y sufres con el vino?
¿Acaso no resulta tan visible?
Apiola la ambición de un invencible,
levanta tu mirada de asesino.
Dedícale un adiós definitivo
y dale vuelta a la hoja del desvío;
prosigue con tu tiempo fugitivo,
Y vuelve al suelo, como el agua al río;
descansa al corazón que fue cautivo,
y ríe, que vivir sosiega el frío.
(AMENDIZÁBAL, ANDRÉS Sin ventanas ni puertas, Edit. Sol, México 2009)
SI NOS PERDEMOS
No gires ni abandones tu camino
buscando el menester de un imposible,
por más que fuese diáfano y tangible,
rescata tu aticismo blanquecino.
¿Por qué lloras y sufres con el vino?
¿Acaso no resulta tan visible?
Apiola la ambición de un invencible,
levanta tu mirada de asesino.
Dedícale un adiós definitivo
y dale vuelta a la hoja del desvío;
prosigue con tu tiempo fugitivo,
Y vuelve al suelo, como el agua al río;
descansa al corazón que fue cautivo,
y ríe, que vivir sosiega el frío.
(AMENDIZÁBAL, ANDRÉS Sin ventanas ni puertas, Edit. Sol, México 2009)
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