Amartemisa
Poetisa
Dos gaviotas
se han posado en mi cabello.
Parecen ser de la arena,
parecen ser del cielo.
Se reencarnan en estrofas consentidas,
en silencios pasajeros,
en bandurrias callejeras
que se mecen en te quieros.
Se parecen a los ojos que te miran
cuando descubres tus miedos.
Parecen ser dos gargantas
que vuelan el océano,
me cortejan las formas
y se esperan en mis rizos
mientras me peino.
Me recuerdan a la risa
que le escuchaba a mi abuelo,
a las caricias que a veces
recibía sin merecerlo.
Y es que las dulces gaviotas
que se posaron hermosas
en el brillo de mi pelo,
son la nostalgia que un día,
sin ser noche,
me supieron a caramelo.
Una nostalgia que me ríe,
la otra que llora, tibia,
tinta negra de escarpelo.
Ambas gaviotas mimadas
que me endulzan el anhelo.
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