cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me lo dijo un amigo: Te voy a contar, por
no aguantar más; este peso tan profundo,
me importa lo sepa todo el mundo, pero
en verdad, me muero, si no lo digo.
Cuando la vi por vez primera, para mí fue
primavera; adiviné su nombre,
en su sonrisa, en sus labios su apellido:
¡Cuánto te amo! María Luisa
En las niñas de sus ojos, nuestros hijos, en
su cabello mi familia, en su ternura, horas
felices, en sus manos, caricias: ¡Cuánto te
extraño! María Luisa.
Ella nunca dijo nada, muy tranquila su mirada
era yo, en mi locura, quien hablaba. Encantado
ver el sol, en los rizos de su pelo, María Luisa.
¡Cuánto te quiero!.
Te voy a contar de pasada sin prisa: No más nos
conocimos, en mí alma, su fotografía.
La amo todavía, con todo sentimiento. Ese amor
por ella siento, nunca se lo dije, soy muy tímido
lo confieso: Ahora ya es casada María Luisa.
no aguantar más; este peso tan profundo,
me importa lo sepa todo el mundo, pero
en verdad, me muero, si no lo digo.
Cuando la vi por vez primera, para mí fue
primavera; adiviné su nombre,
en su sonrisa, en sus labios su apellido:
¡Cuánto te amo! María Luisa
En las niñas de sus ojos, nuestros hijos, en
su cabello mi familia, en su ternura, horas
felices, en sus manos, caricias: ¡Cuánto te
extraño! María Luisa.
Ella nunca dijo nada, muy tranquila su mirada
era yo, en mi locura, quien hablaba. Encantado
ver el sol, en los rizos de su pelo, María Luisa.
¡Cuánto te quiero!.
Te voy a contar de pasada sin prisa: No más nos
conocimos, en mí alma, su fotografía.
La amo todavía, con todo sentimiento. Ese amor
por ella siento, nunca se lo dije, soy muy tímido
lo confieso: Ahora ya es casada María Luisa.
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