Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
En la chimenea un fuego,
frente a ella un
cuerpo anuncia el sueño,
¡Ay! los carbones encendidos
que tienes entre las
manos sin quemarte.
(Ya no tengo el orgullo
de otros tiempos,
espolvoreo la vida
con cenizas muertas)
La llama desciende
alumbrando las
tormentas de la cara,
la flama sobre los ojos
dispuesta a evaporar
las imágenes perdidas.
¿Quien tiene la ilusión
que pide la vida?
Nada en su origen,
¿y en su transcurrir?
tal vez haber nacido
y obtener del mundo
una palada de tierra.
Soy un viajero
que desciende en
donde la oscuridad
tiene que ser susurrada,
cuando las llamas miden
la intensidad de la herida,
me consumo en ellas.
frente a ella un
cuerpo anuncia el sueño,
¡Ay! los carbones encendidos
que tienes entre las
manos sin quemarte.
(Ya no tengo el orgullo
de otros tiempos,
espolvoreo la vida
con cenizas muertas)
La llama desciende
alumbrando las
tormentas de la cara,
la flama sobre los ojos
dispuesta a evaporar
las imágenes perdidas.
¿Quien tiene la ilusión
que pide la vida?
Nada en su origen,
¿y en su transcurrir?
tal vez haber nacido
y obtener del mundo
una palada de tierra.
Soy un viajero
que desciende en
donde la oscuridad
tiene que ser susurrada,
cuando las llamas miden
la intensidad de la herida,
me consumo en ellas.
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