coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Antes de marcharme para siempre,
me gustaría saber cuanto me quieres;
saber sin en el fondo de tus ojos
se inundaran tus pupilas,
con un llanto desbocado
y si tus lágrimas tibias,
caerán sobre mi rostro embalsamado
y así sentir... si algunas vez me has amado.
me gustaría saber cuanto me quieres;
saber sin en el fondo de tus ojos
se inundaran tus pupilas,
con un llanto desbocado
y si tus lágrimas tibias,
caerán sobre mi rostro embalsamado
y así sentir... si algunas vez me has amado.
¡Quiero que me regales rosas blancas!
para sentir sus perfumes en mi estancia
ahora que tengo ojos
para dejar caer mis lágrimas.
para sentir sus perfumes en mi estancia
ahora que tengo ojos
para dejar caer mis lágrimas.
¡Quiero escuchar tu sonrisa!
que me digas si alguna vez me has querido,
¡ahora que puedo sonreír
y no tengo mis labios fríos!
quiero sentir tu beso ahora,
que tengo tiempo
y todavía no me he ido.
que me digas si alguna vez me has querido,
¡ahora que puedo sonreír
y no tengo mis labios fríos!
quiero sentir tu beso ahora,
que tengo tiempo
y todavía no me he ido.
Quiero que firmes el libro de asistencia,
cuando van al cementerio, ahora que puedo leer
lo que escribirías por mi duelo...
Tal vez me enteraría si mucho me has amado.
cuando van al cementerio, ahora que puedo leer
lo que escribirías por mi duelo...
Tal vez me enteraría si mucho me has amado.
¡Ahora... me gustaría saberlo!
¡Antes de marcharme!
Ya después, que le importará a mi cuerpo yerto
a mis cuencas vacías, a mis labios polvorientos.
¡Antes de marcharme!
Ya después, que le importará a mi cuerpo yerto
a mis cuencas vacías, a mis labios polvorientos.
Prudencia Arenas
Coral
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