Con el corazón abierto te miro.
Con los ojos cerrados te siento.
La de mi alma... es otra dimensión.
Mi corazón mira tus aristas, y de cada una
forma una nota
escribiendo en el aire esa canción
esa obra interminable
leyendo de aquella noche las palabras perpetuas
cuando habló tu amor.
Pierden el sentido de límite mis ojos
los iris se me agrandan, embebidos de tu mirada
y desconocen realidades, incorporando otros colores
transformando significados y entornos
en posibilidades ciertas
en caminos
todos hacia ti.
Y me fundo en el deseo.
Me hago uno distinto, y terriblemente
esclavo de los segundos
que están por venir.