Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
AYER PLATIQUÉ CON EL DIABLO DE MI RECUERDOS
Gloria Victis
Espiga del dolor indiferencia
que mueves a mi puño peregrino
con una roja lágrima elocuencia;
¿qué culpa debo hallándome rabino
errando en mis pecados sin clemencia?
¿Porqué tientas su rostro blanquecino?
¿Acaso no te basta mi existencia
demonio prodigioso y cristalino?
¡No muerdas mi voz tártaro canino!
que en ella la sostengo resistencia;
la llevo cual plegaria en mi camino,
que arropa mi reposo la violencia,
y brizna en el amor, benevolencia.
¿Porqué la injuria colma su presencia
volviéndose tan ríspido y mezquino?
No vuelvas a llamarle mi demencia
ni bebas junto a mí su insigne vino,
pues aunque pasen años sin su esencia
prodiga con locura mi sentencia
mortal, de mi deceso su asesino.
Gloria Victis
Espiga del dolor indiferencia
que mueves a mi puño peregrino
con una roja lágrima elocuencia;
¿qué culpa debo hallándome rabino
errando en mis pecados sin clemencia?
¿Porqué tientas su rostro blanquecino?
¿Acaso no te basta mi existencia
demonio prodigioso y cristalino?
¡No muerdas mi voz tártaro canino!
que en ella la sostengo resistencia;
la llevo cual plegaria en mi camino,
que arropa mi reposo la violencia,
y brizna en el amor, benevolencia.
¿Porqué la injuria colma su presencia
volviéndose tan ríspido y mezquino?
No vuelvas a llamarle mi demencia
ni bebas junto a mí su insigne vino,
pues aunque pasen años sin su esencia
prodiga con locura mi sentencia
mortal, de mi deceso su asesino.