Amaneció, y llegó a mi horizonte
el gran sol de mi alma.
Amaneció, y nacieron los prados,
las flores y el alba.
Y las aves trinaron
la canción matutina.
Y las flores nos dieron
su fragancia divina.
Y el arroyo del campo,
con su suave murmullo,
nos dejó cobijarnos
bajo su tierno arrullo.
Y trajiste a mi vida,
Tú, sin ser primavera,
los colores radiantes
y el aroma a pradera.
MARE 13751125
el gran sol de mi alma.
Amaneció, y nacieron los prados,
las flores y el alba.
Y las aves trinaron
la canción matutina.
Y las flores nos dieron
su fragancia divina.
Y el arroyo del campo,
con su suave murmullo,
nos dejó cobijarnos
bajo su tierno arrullo.
Y trajiste a mi vida,
Tú, sin ser primavera,
los colores radiantes
y el aroma a pradera.
MARE 13751125
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