AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Prosas en mis oídos
Me has llenado el alma de golondrinas
y codornices moradas, la sangre de coralillas;
me has inundado de un veneno divino
que desespera mis relojes esquivos.
Los canarios dictan prosas en mis oídos.
A veces pienso que el amor es cosa de Estado
y los pájaros que no advierto, ya no se acuerdan
del General, pero te advierten, te adoran
y en cada miga que comen, te encuentran a ti
Es como la hostia que no alimenta,
pero presenta a Dios, imagíname comulgando
con tu piel en un beso loco, como tú.
A ver qué te parece esto: ¿Crees tú mocosa
universal, que tu trompa nació en vano?
Te amo, sí; qué importa que seas como un helado
con macadamias y pececillos adornando tus pies?
no varía mi locura ni mi concupiscencia.
Aun no varía el nivel del cielo, pero me
cantan polluelos en la piel y la brisa
que proviene de tus manos, es más caliente
que el desierto del norte, que risa; las palmas
esperan como novias sin sed, pero con mucho amor
Como decías en aquél canto, el invierno
cerca de tus brazos no es frío, ni es molesto
y las primaveras si tienen sentido junto a tus ojos,
porque de allí se alimentan las abejas, que
sirven mieles a Dios y su coro de querubines
necios y regordetes
Pero si ahora abrieras esa puerta lejana
y en tu piel se aclarara el llanto del fénix
un nuevo fuego surgiría de mi medula espinal
y en mi corazón se engendrarían, como genes
los núcleos del amor nacidos de tu esperanza
y la distancia que solo nos permite letras
y algunas voces difusas y timoratas
venceré al reloj y con el destino no discutiré,
porque sé que guarda un camino hacia ti
y no habrá valladares, ni peros que no sean
franqueables por el poder de nuestro amor
augus" dic. 2001.
Me has llenado el alma de golondrinas
y codornices moradas, la sangre de coralillas;
me has inundado de un veneno divino
que desespera mis relojes esquivos.
Los canarios dictan prosas en mis oídos.
A veces pienso que el amor es cosa de Estado
y los pájaros que no advierto, ya no se acuerdan
del General, pero te advierten, te adoran
y en cada miga que comen, te encuentran a ti
Es como la hostia que no alimenta,
pero presenta a Dios, imagíname comulgando
con tu piel en un beso loco, como tú.
A ver qué te parece esto: ¿Crees tú mocosa
universal, que tu trompa nació en vano?
Te amo, sí; qué importa que seas como un helado
con macadamias y pececillos adornando tus pies?
no varía mi locura ni mi concupiscencia.
Aun no varía el nivel del cielo, pero me
cantan polluelos en la piel y la brisa
que proviene de tus manos, es más caliente
que el desierto del norte, que risa; las palmas
esperan como novias sin sed, pero con mucho amor
Como decías en aquél canto, el invierno
cerca de tus brazos no es frío, ni es molesto
y las primaveras si tienen sentido junto a tus ojos,
porque de allí se alimentan las abejas, que
sirven mieles a Dios y su coro de querubines
necios y regordetes
Pero si ahora abrieras esa puerta lejana
y en tu piel se aclarara el llanto del fénix
un nuevo fuego surgiría de mi medula espinal
y en mi corazón se engendrarían, como genes
los núcleos del amor nacidos de tu esperanza
y la distancia que solo nos permite letras
y algunas voces difusas y timoratas
venceré al reloj y con el destino no discutiré,
porque sé que guarda un camino hacia ti
y no habrá valladares, ni peros que no sean
franqueables por el poder de nuestro amor
augus" dic. 2001.