Bajo los eucaliptus
era el reino de tus pasos
y de tus ojos renegridos,
como las sombras, como el humus
donde estaba ubicada
la casa de tus padres y tus
abuelos
y el molino zincado que gimiò
siempre detenido con sus
paletas prisioneras en invierno
esperando volver a repetir
los dias circulares crujiendo
con el viento
y tu pullover hecho
a mano que olia a lavanda
y a tomillo
y anduve siempre merodeando
los volùmenes redondos de tus àrboles,
imaginando tu ventana
del otro lado, tus muebles,
tus libros, tus poesìas
que no pude jamàs leer
y esas charlas largas
en la recoba de ladrillos y cal
con restos de celeste
Y el encanto se rompia
con el paso de tu perro tonto
apurado como àrbitro en resolver
otras pendencias.
Eramos jòvenes y los dias
no tenian nombre
aun no se como llamarlos.
era el reino de tus pasos
y de tus ojos renegridos,
como las sombras, como el humus
donde estaba ubicada
la casa de tus padres y tus
abuelos
y el molino zincado que gimiò
siempre detenido con sus
paletas prisioneras en invierno
esperando volver a repetir
los dias circulares crujiendo
con el viento
y tu pullover hecho
a mano que olia a lavanda
y a tomillo
y anduve siempre merodeando
los volùmenes redondos de tus àrboles,
imaginando tu ventana
del otro lado, tus muebles,
tus libros, tus poesìas
que no pude jamàs leer
y esas charlas largas
en la recoba de ladrillos y cal
con restos de celeste
Y el encanto se rompia
con el paso de tu perro tonto
apurado como àrbitro en resolver
otras pendencias.
Eramos jòvenes y los dias
no tenian nombre
aun no se como llamarlos.