Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Al invierno del sur)
Agobiada de escarcha,
la encanecida hierba,
aguarda que su verde
el sol rejuvenezca
como del astro insigne
el limonero espera,
que a cada fruto suyo
su lagrimón desprenda.
Y en tanto que la parra,
reminiscente y tétrica,
entume su esqueleto
enracimando estrellas,
yo sorbo en la cocina,
del mate su entereza,
dibujo un corazón
con iniciales nuestras
al vidrio que esmerila
el vaho de la caldera,
y a su través distingo,
sobre el marco, en hilera:
cuatro caracolitos
de estática firmeza,
cual guardia con coraza
que acantonó la tierra.
Y así, mientras describo
a metáfora y letra
mi mañana de Junio
en presunto poema,
se truena los nudillos
frenética la leña,
y artificioso el fuego,
la mima y la sosiega.
Desabotona el techo
su acuosa capa gélida,
y azota el cielorraso,
cada botón que suelta.
Alguien golpea las manos,
(visita tempranera)
y cae mi última rima;
desnuda gota huérfana.
©Juan Oriental