TAVOAM
Poeta veterano
AMORES VACIOS
Y me dices que apagas el sol con tus lágrimas;
si te salieran de alma quizás apenas lo salpicarías,
pero tu orgullo sublime ni siquiera espanta sequías,
con esa tristeza que pretendes ponerle mi nombre.
La vida no es juego y el amor no son las fichas
que se apuestan al destino, por si acaso llegara,
ese momento que se consuma el vacío de glorias,
bajo la sombra de un hombre que te camine la distancia.
¿Y aún crees que el amor mío te hiere?
Pues aprende a quererte como mujer en esencia,
duerme con tus defectos sin culparte la mente,
amanece con tus virtudes sin llenarlas de laureles.
¡Es tu falta de amor la que te hiere!
De amor a tus pasos por las veredas de la entrega;
sin palabras anónimas que recuerdas de novelas,
sin caricias sin piel que te vuelven fantasma.
Y yo . . . con mi amor añejo de tanto esperarte,
me iré por el sendero que me trajo hasta aquí,
quitaré las flores marchitas, lloraré lejanías,
y te diré que mi corazón, para ti ya está prohibido.
Es mi partida mi manera de amarte,
quizá así te encuentres el alma en algún bostezo.
Huir de este juego en que ambos perdemos,
pues esa es mi manera de amarme.
TAVO.
Y me dices que apagas el sol con tus lágrimas;
si te salieran de alma quizás apenas lo salpicarías,
pero tu orgullo sublime ni siquiera espanta sequías,
con esa tristeza que pretendes ponerle mi nombre.
La vida no es juego y el amor no son las fichas
que se apuestan al destino, por si acaso llegara,
ese momento que se consuma el vacío de glorias,
bajo la sombra de un hombre que te camine la distancia.
¿Y aún crees que el amor mío te hiere?
Pues aprende a quererte como mujer en esencia,
duerme con tus defectos sin culparte la mente,
amanece con tus virtudes sin llenarlas de laureles.
¡Es tu falta de amor la que te hiere!
De amor a tus pasos por las veredas de la entrega;
sin palabras anónimas que recuerdas de novelas,
sin caricias sin piel que te vuelven fantasma.
Y yo . . . con mi amor añejo de tanto esperarte,
me iré por el sendero que me trajo hasta aquí,
quitaré las flores marchitas, lloraré lejanías,
y te diré que mi corazón, para ti ya está prohibido.
Es mi partida mi manera de amarte,
quizá así te encuentres el alma en algún bostezo.
Huir de este juego en que ambos perdemos,
pues esa es mi manera de amarme.
TAVO.
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