Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por momentos una bocanada de humo,
no permite ver mi conciente supura,
pero al disiparse,
queda clara a mi vista la noche y sus estrellas,
estrellas , que aunque distantes aún brillan,
aún lejanas ayudan el movimiento y su andar,
aunque hayan perecido en el ayer aún hoy iluminan,
así pretendo descansar en tu corazón,
sin distancia, sin existencia, sin razón.
Por momentos una llamarada de luz
no avizora el movimiento de mis pies,
pero al apagarse ya la tierra pálida quedó atrás
continuando mi paso seguro y aniquilante,
¿se cansan?..., si es cierto,
pero sin siquiera sopesar el abatimiento persisten en su marcha,
así intento percibas mi movimiento,
sin titubeo, sin abatimiento, sin razón.
Por instantes la mirada se pierde al fondo del mar,
atisbando la oscuridad apabullante del abismo,
pero al pronunciar las mágicas palabras,
se abren las alas del alma,
quedando pálido el gigante averno ante mis ojos,
quedando mudo el rugido abrasador ante mis susurros,
así intento conozcas mi fe,
sin mortaja, sin atuendos, sin aspavientos, sin razón.
Por instantes la sin razón se viste de razón,
ayudando a este individuo con su locura,
para así no pierda la real mesura
y te fíes de su lánguida escritura,
que no sopesa sólo la expulsa,
a pesar de la poca erudición y cultura,
que ostento bajo la ensortijada cordura,
sabiéndola razonable y con algunos tintes de diablura,
así muestro mi piel desnuda,
para coquetear a la prudencia de tus bronceados estambres
no permite ver mi conciente supura,
pero al disiparse,
queda clara a mi vista la noche y sus estrellas,
estrellas , que aunque distantes aún brillan,
aún lejanas ayudan el movimiento y su andar,
aunque hayan perecido en el ayer aún hoy iluminan,
así pretendo descansar en tu corazón,
sin distancia, sin existencia, sin razón.
Por momentos una llamarada de luz
no avizora el movimiento de mis pies,
pero al apagarse ya la tierra pálida quedó atrás
continuando mi paso seguro y aniquilante,
¿se cansan?..., si es cierto,
pero sin siquiera sopesar el abatimiento persisten en su marcha,
así intento percibas mi movimiento,
sin titubeo, sin abatimiento, sin razón.
Por instantes la mirada se pierde al fondo del mar,
atisbando la oscuridad apabullante del abismo,
pero al pronunciar las mágicas palabras,
se abren las alas del alma,
quedando pálido el gigante averno ante mis ojos,
quedando mudo el rugido abrasador ante mis susurros,
así intento conozcas mi fe,
sin mortaja, sin atuendos, sin aspavientos, sin razón.
Por instantes la sin razón se viste de razón,
ayudando a este individuo con su locura,
para así no pierda la real mesura
y te fíes de su lánguida escritura,
que no sopesa sólo la expulsa,
a pesar de la poca erudición y cultura,
que ostento bajo la ensortijada cordura,
sabiéndola razonable y con algunos tintes de diablura,
así muestro mi piel desnuda,
para coquetear a la prudencia de tus bronceados estambres