María Andrea
Poeta recién llegado
INOCENCIA DE MUJER
Bendigo mis labios porque rosaron los tuyos
Bendigo el momento por envolverme en tu pecho
Bendigo la noche por el sabor de tu miel con mi piel en enero
Dueña por beber de tu sed
Desnuda por vestir de tu almíbar
Mujer por sentir tu hombría
Floreciste el cielo cuando bailaste en mis labios
Floreciste en la sombra por robar mi inocencia que vivía en prisión
Floreciste en los cactus cuando libraste la pasión que llevo dentro
Floreciste en las viñas y bañaste desiertos por respirar de tu isla
Floreciste en mis labios, me hiciste sentir mujer
Tus manos tocaron mi rostro y secaron un río
Tu luna alumbró el desierto cuando acechaba el alba y vigilabas el frió
Tu aliento toco el alma del retoño que me hizo dama en segundos por siglos
Tus ojos divisaron dulzura que tenia escondida por cientos de otoños
Vaciaste al silencio bebiendo mis labios e inundando mi tez con tus caricias al viento
Vacié el silencio cuando seque en tu piel la lluvia que tanto habita
Vaciamos el silencio con un solo beso y mis palabras no quedaron cegadas ni por soplos ni por truenos
Es que ya no tengo remedio, el amor que llevo dentro me deja desnuda
Es que ya no tengo remedio, el miedo que aún habita me envuelve en neblinas
Ya no tengo remedios, el temor de un eclipse de día golpea como el viento a la brisa
El calor de tus besos se hundió como almendras en un riachuelo
El color de tus besos despintó miles recuerdos
No quiero que me perdones, ni que me pidas perdón por aquel beso
María Andrea
