Restauración del ser

carlos lopez dzur

Poeta que considera el portal su segunda casa



«Dios de Abraham, Isaac e Israel, sépase hoy que tú eres el Dios de Israel, y yo tu siervo, que por tu orden he hecho esto. Respóndeme, Yahvé; respóndeme; sepa este pueblo que tú eres Yahvé, el Dios, que conviertes los corazones a Ti»: Invocación de Eliyahu


Acérquese el que no crea que hay energía
en la palabra que da Hashem.
Que un garrote con púas vale más
que cualquier persuación.
En medio de esta zanja está mi altar.
Es un lugar sagrado, poema con que invoco
al pueblo bueno bajo la Palma de la Mano
y los tres estados de la Luz.

Acérquese el que maldiga la certidumbre
y la fe humana, que es la primera luz
y la imprescindible humildad.
Acérquese el que asocie la belleza
al placer y no a un estado de gracia,
limpia como la Aglae. Belleza de Tiferet
es mi segunda luz. Acérquese
quien esté convencido que, con el poder esencial
del amor, se forma un hombre débil, quebradizo,
que no podrá ejercer rectificación ni decir
a la Naturaleza, échate a un lado...

Descreídos: «Llenan cuatro cántaros de agua
y derramadla sobre la víctima y la leña».
El novillo de la ofrenda son ustedes.
«Otra vez», humedezcan su dolor.
Limpien la herida. Otra vez, tres veces, agua
sobre su campo de muerte. Hagan un arroyo
en su corazón y llenen la zanja con el consuelo
del Maim sobre la ofrenda vespertina.
El agua que habla la boca es mi verso despreciado;
pero bajo la Nube mi invocación consuela
porque será menos el dolor de lo que vendrá.

Pueblo amado, acércate y no temas.
Observa qué limpias están la piedras.
Más polvo hubo en sus almas; oye mi voz
que grita:
«¡Fuego sobre la víctima mojada!
Ashavá recibe a este novillo con amor
porque te representa y los demonios del azufre
lo quieren cautivo y a tus mejores funcionarios
ensordecen, callan, ultrajan, niegan alimento.
Los blasfeman, los asesinan en los caminos
con ventaja, los censuran. ¡Fuego, quema
la mala vibra! y que se tape la cara
quien vea su propia vergüenza arder
en fuego, entre la leña y la piedra y el polvo!»

Y cayó el fuego y el pueblo lo vio
y bendijeron, camino al torrente de Cisón
al menospreciado y prendieron a los gandayas
e impostores que adoraban a Sitra Ajra.

22-11-2006 / Indice: El libro de la amistad y el amor

 
Nos dolerá por siempre la muerte, la forma en que el extremismo condena y este sentir en el corazón que pareciera suspender su norte bajo el cuestionamiento.

Gracias por el batallar poético que en tí es maestría y sensibilidad juntas.

Un gran abrazo Carlos.!
 
Nos dolerá por siempre la muerte, la forma en que el extremismo condena y este sentir en el corazón que pareciera suspender su norte bajo el cuestionamiento.

Gracias por el batallar poético que en tí es maestría y sensibilidad juntas.

Un gran abrazo Carlos.!


Gracias, Tuti, por leer y dejar gentiles palabras.
Un abrazo,
carlos
 

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