Amanece tierno el día, con bellos rayos de sol,
y guardan fiel el color, del alba en el corazón;
rayo de sol clarito, como agua de manantial,
haz que mi amado me ame, como el río al ancho mar.
Alba y aurora son odas al señor sol,
gorrión que tímido canta aleteándole a la flor;
aurora de mis quereres, llévame a la ostra perdida,
que atesora en su guarida a la perla más preciosa;
de negra o blanca extrañeza, nacarado azul del mar,
rojo es mi corazón por el preludio de amar.
Si tan sólo feneciera el alba en el alma mía,
aurora multicolores en el aura yo tendría;
la arena se va mojando de agua de mar salina,
cantando con la corriente los peces a la colina.
Palmas de coco aplauden a la voz del nuevo día,
con el alba enternecida, dulce aurora agradecida;
mariposas, colibríes, gaviotas y ruiseñores,
cantándole van en coro al Señor de los Señores.
Desvanecen en mi alma el alba y la aurora juntas,
dándole paso al cariño, clavel rojo y blanca flor...
se oye por la montaña el triste canto de censontles,
que volando van sin rumbo ahí por el horizonte.
Rayito claro de sol, del manantial agua pura,
haz que mi amado borre con su amor todas mis dudas;
alba y aurora son odas al señor sol,
como el canto del gorrión cuando aletea a la flor.
y guardan fiel el color, del alba en el corazón;
rayo de sol clarito, como agua de manantial,
haz que mi amado me ame, como el río al ancho mar.
Alba y aurora son odas al señor sol,
gorrión que tímido canta aleteándole a la flor;
aurora de mis quereres, llévame a la ostra perdida,
que atesora en su guarida a la perla más preciosa;
de negra o blanca extrañeza, nacarado azul del mar,
rojo es mi corazón por el preludio de amar.
Si tan sólo feneciera el alba en el alma mía,
aurora multicolores en el aura yo tendría;
la arena se va mojando de agua de mar salina,
cantando con la corriente los peces a la colina.
Palmas de coco aplauden a la voz del nuevo día,
con el alba enternecida, dulce aurora agradecida;
mariposas, colibríes, gaviotas y ruiseñores,
cantándole van en coro al Señor de los Señores.
Desvanecen en mi alma el alba y la aurora juntas,
dándole paso al cariño, clavel rojo y blanca flor...
se oye por la montaña el triste canto de censontles,
que volando van sin rumbo ahí por el horizonte.
Rayito claro de sol, del manantial agua pura,
haz que mi amado borre con su amor todas mis dudas;
alba y aurora son odas al señor sol,
como el canto del gorrión cuando aletea a la flor.