SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
PRIMOGÉNITO
Ese día, yo -mujer- estaba
muy confundida.,
como la flor de cactus
que calmó su sed
de la brisa inclemente
y tejió si vestido
con hilachas de sol
Entre la sinestesia
de imagen y amor,
el misterio del desierto
sublimó su culpa
ante la evidencia:
El fruto de mis entrañas,
que nació
con sus ojos muy abiertos
como mostrando asombro
ante la luz,
hacía palpitar fuertemente
mi corazón de madre
que aún no estaba preparada,
pero que debería alistarse
con urgencia:
Yo tenía
la gran responsabilidad
de cuidar,
proteger
y educar a este hombre
para entonces
de cuerpo diminuto
y gritos largos.
©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
Ingeniera de Sueños
Ese día, yo -mujer- estaba
muy confundida.,
como la flor de cactus
que calmó su sed
de la brisa inclemente
y tejió si vestido
con hilachas de sol
Entre la sinestesia
de imagen y amor,
el misterio del desierto
sublimó su culpa
ante la evidencia:
El fruto de mis entrañas,
que nació
con sus ojos muy abiertos
como mostrando asombro
ante la luz,
hacía palpitar fuertemente
mi corazón de madre
que aún no estaba preparada,
pero que debería alistarse
con urgencia:
Yo tenía
la gran responsabilidad
de cuidar,
proteger
y educar a este hombre
para entonces
de cuerpo diminuto
y gritos largos.
©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
Ingeniera de Sueños
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