GRECHKA LEE MALDONADO
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se ha ido un verso a volar en su boca
ha sonado la culpa del cansancio y el vacio
Destronado del juicio por lugares se busca
un recuerdo latente aparece sombrío
Su figura divisa una marcada soledad
invade su cuerpo,
pobre carga de un final y un olvido
Yace entre sus manos solo un puñado de arena
sangre y un destino,
censuran las lenguas de un amor enterrado
Solo su mente se aletarga en el desenfreno de no ser
un manjar para sus tiempos,
caída del destino que auguro su momento
y solo pinceladas de tormento escondido
en su mochila se encontraron con el tiempo
¡Piedad para su alma!
robarle un suspiro atenido en sus labios
muere posado en la locura de un último deseo
¿Será que yo le vi pasar un día?
¿reflejaba la tristeza en los escarpines del viento?
Cansado de pasar y no voltear su rostro
se perdió entre el camino de los que avanzan
sin dejar una estela
Ni siquiera la vida lo reconoció
una hoja pisada por sus pasos
arrugada y desteñida se sumo a su alma
¡Piedad por su vida!
robarle un quejido atenido en sus labios
muere alojado en la demencia de su último adiós
Grechka Lee Maldonado
Febrero 25,2009
ha sonado la culpa del cansancio y el vacio
Destronado del juicio por lugares se busca
un recuerdo latente aparece sombrío
Su figura divisa una marcada soledad
invade su cuerpo,
pobre carga de un final y un olvido
Yace entre sus manos solo un puñado de arena
sangre y un destino,
censuran las lenguas de un amor enterrado
Solo su mente se aletarga en el desenfreno de no ser
un manjar para sus tiempos,
caída del destino que auguro su momento
y solo pinceladas de tormento escondido
en su mochila se encontraron con el tiempo
¡Piedad para su alma!
robarle un suspiro atenido en sus labios
muere posado en la locura de un último deseo
¿Será que yo le vi pasar un día?
¿reflejaba la tristeza en los escarpines del viento?
Cansado de pasar y no voltear su rostro
se perdió entre el camino de los que avanzan
sin dejar una estela
Ni siquiera la vida lo reconoció
una hoja pisada por sus pasos
arrugada y desteñida se sumo a su alma
¡Piedad por su vida!
robarle un quejido atenido en sus labios
muere alojado en la demencia de su último adiós
Grechka Lee Maldonado
Febrero 25,2009
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