***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Delirio de amor.
(alma vampiria)
Esta oscuridad de las estrellas me es impotente
entre toda esta desquiciada ironía vivencial,
mis manos son el don de un abismo infernal
y las melodías de mis teclas un sol intermitente.
Este palacio de hielo no encierra mi corazón y alma,
pues mi alma y mi corazón son tal recinto;
y en medio de tanto deslumbrante mito
puedo yo volar o caer. Resucitar o morir, el dilema.
Siendo nocturna mi esencia enreda tus besos,
disfrazándolos de sangre tinta para escribir silencio
y tus abrazos de mutilantes espadas que ansío
para acecinar el invisible miedo a amar con deseos.
Siendo de lúgubres cantos mi moderada inanición,
pudiera despedirme de la vida con poca atención;
sin embargo prefiero a de penitencias restitución,
un pecado en esta poesía infernal de loca pasión.
Puesto que la sangre es lo que no tengo, la añoro;
esta melancolía de mi muerto corazón es irrefutable
pese a la estéril libertad y al silencio inquebrantable
con lágrimas y gritos desquebrajados yo imploro.
Corazón, luna de noviembre hecha varón,
mírame a los ojos y déjate guiar por amor.
Toma mi mano, iremos al infierno sin dolor,
pues sin vida no hay sentidos, sólo reflexión
¡Ah! ¿Qué no hay sentidos sin una vida mortal?
Mentira estricta de burlas inmorales a mi ser,
claro que siento: un amor, las ganas perecer.
Claro que siento incluso más que con vida tal.
Mis ojos lloran, mis manos frías anhelan calor,
mi corazón no late pero por ti se desgasta;
amado, ángel sin alas, de pureza blanca innata;
vestido de negro cómo mi alma, de mi color.
Amo; por dios y los demonios juro que te amo,
e inexplicablemente te mataría con tal de tenerte
a mi lado cada noche, pero me mataría para verte
respirando de la felicidad de la vida que yo no tendré.
(alma vampiria)
Esta oscuridad de las estrellas me es impotente
entre toda esta desquiciada ironía vivencial,
mis manos son el don de un abismo infernal
y las melodías de mis teclas un sol intermitente.
Este palacio de hielo no encierra mi corazón y alma,
pues mi alma y mi corazón son tal recinto;
y en medio de tanto deslumbrante mito
puedo yo volar o caer. Resucitar o morir, el dilema.
Siendo nocturna mi esencia enreda tus besos,
disfrazándolos de sangre tinta para escribir silencio
y tus abrazos de mutilantes espadas que ansío
para acecinar el invisible miedo a amar con deseos.
Siendo de lúgubres cantos mi moderada inanición,
pudiera despedirme de la vida con poca atención;
sin embargo prefiero a de penitencias restitución,
un pecado en esta poesía infernal de loca pasión.
Puesto que la sangre es lo que no tengo, la añoro;
esta melancolía de mi muerto corazón es irrefutable
pese a la estéril libertad y al silencio inquebrantable
con lágrimas y gritos desquebrajados yo imploro.
Corazón, luna de noviembre hecha varón,
mírame a los ojos y déjate guiar por amor.
Toma mi mano, iremos al infierno sin dolor,
pues sin vida no hay sentidos, sólo reflexión
¡Ah! ¿Qué no hay sentidos sin una vida mortal?
Mentira estricta de burlas inmorales a mi ser,
claro que siento: un amor, las ganas perecer.
Claro que siento incluso más que con vida tal.
Mis ojos lloran, mis manos frías anhelan calor,
mi corazón no late pero por ti se desgasta;
amado, ángel sin alas, de pureza blanca innata;
vestido de negro cómo mi alma, de mi color.
Amo; por dios y los demonios juro que te amo,
e inexplicablemente te mataría con tal de tenerte
a mi lado cada noche, pero me mataría para verte
respirando de la felicidad de la vida que yo no tendré.
***Musta Kuolema***