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Cuídate de mí

fausthino

Poeta adicto al portal
Tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
No me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

Mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

Tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

El veneno siempre corre de mi parte.
 
Tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
No me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

Mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

Tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

El veneno siempre corre de mi parte.


Fausthino pero que gran vocabulario el que presentas realmente que se cuide de ti pero que palabras mas lucidas escribiste que gran consolidacion de tu poesia un placer leerte poeta saludos.
 
Tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
No me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

Mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

Tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

El veneno siempre corre de mi parte.



Buen trazo amigo.
Un placer de lectura.
Saludos !
 
Tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
No me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

Mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

Tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

El veneno siempre corre de mi parte.




El veneno se hace de tus versos, cada que se recorren así te hagan mmm mover ,quedas con ganas de màs, se puede vivir y renacer en tu poesía… Un placer siempre amigo, tus besitos envueltos en poesía y un abracito que rompa fronteras y versos
Lau
 
tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
no me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

el veneno siempre corre de mi parte.


terrible advertencia.
Si has abdicado, has hecho justicia hoy.

Mis respetos, poeta.

Jorge
 
Válgame q maneras de dejar una advertencia...versos q desprenden elegancia por donde se les mire...un gusto pasar a leerte...estrellas y cariños...Mariela
 
Me gusta la señal del título -que advierte- luego la secuencia que sumerge un sentimiento entre lo sensual y erótico de la imagen oscura.

Un fuerte abrazo de alguien que no se substrae de abrir sus postigos.!
 
en guerra avisada no muere soldado...excelentes letras las que nos regalas con todo y advertencia,
abrazos,
silvia
 
Tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
No me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

Mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

Tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

El veneno siempre corre de mi parte.


Cuídate Faus de tu propio veveno, por que puede consumirte también a ti... vomita tu odio. Versos que muestran lo que deben mostrar, amargura infinita. UN ABRAZO.
 
Tú que habitas mi sangre,
vives al borde de mi boca y has sembrado mis sueños
con tus yemas.
No me pidas que escarbe en el cristal
del caos para devorarnos.

Mas, cuídate de mí y riega esas flores extrañísimas
que devoran hasta ser vulgar.

Tras el cóncavo espejo carnal
hoy abdiqué del equilibrio interior
a caballo del abandono, tal,
que incluso a degollar se han ido mis uñas y mis labios.

El veneno siempre corre de mi parte.



Fuerte y dura sentencia la de tus versos, un hermoso poema. Placer haberte leído.
Estrellas y besos
 

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