Miguel Arturo
Poeta recién llegado
Jamás la justicia tomó las riendas de la lucha
e infatigables discursos asolaron la desdicha,
antes se creían inamovibles las masas,
nunca antes hicieron valer toda su estulticia
para transformar el choque de las utopías,
ahora, el llamado al pueblo padece de mutismo
ultrajado por el sometimiento de las almas
lastradas de añagazas de probos discursos y falacias.
Mañana, cuando la nube de humo oculté al sol,
arroyos de sangre desfilarán por los palacios,
raudos torrentes de odio tallarán la piel de los palacios
aunados al escape de las zupias
tendidas en el devenir de la traición y el fracaso.
e infatigables discursos asolaron la desdicha,
antes se creían inamovibles las masas,
nunca antes hicieron valer toda su estulticia
para transformar el choque de las utopías,
ahora, el llamado al pueblo padece de mutismo
ultrajado por el sometimiento de las almas
lastradas de añagazas de probos discursos y falacias.
Mañana, cuando la nube de humo oculté al sol,
arroyos de sangre desfilarán por los palacios,
raudos torrentes de odio tallarán la piel de los palacios
aunados al escape de las zupias
tendidas en el devenir de la traición y el fracaso.