El síndrome de Ajab

carlos lopez dzur

Poeta que considera el portal su segunda casa
«En la búsqueda de la Sabiduría la primera etapa es el silencio, la segunda la escucha, la tercera la memoria, la cuarta la práctica y la quinta la enseñanza»: Rabino Salomón Ibn. Gabirol. España. S. XII.


«Sigamos ahora hacia Jerusalem, porque nuestros cuerpos físicos
han perdido su influencia sobre nuestras almas»: Rabí Isaac Luria
Entristezco por ti y te doy el nombre verdadero.
Te trajo tu propio impulso destructivo,
intensidad peligrosa, maníaca, que ninguno
ha pedido; no eres hijo todavía
del Jashmal. Ciegos son tus ojos para la luz
que de la Fuente mana, más allá de tiempo
y del espacio, energía de la unicidad
que se vive en el cósmico Silencio, aún no
en el Habla. Esta es la sumisión,
el Gran Cállate, peregrino.
Jash es la palabra de pase, gusano
de Jacob, heredero de Ajab, desobediente
del Jash, el silencio.


2.

Esto eres, inmigrante, nómada,
pero aún no peregrino.
Eres un vagabundo improvisado.
Un ser perdido, animal sumado a la manada.

Miro tus pies llagados, roto el zurrón,
el bordón raído, la pera mordida
por gusanos, seca, sin jugo.
En tu pobreza, en las entretelas
de tu habitus, no hay delicia
ni gratitud ni gozo; y escucho,
yo sí escucho la clara acusación
que me oculta tu labio:
«Dura penitencia me díste».

Pero, ¿quién te dio penitencia?
¿De qué me hablas si fuiste tú,
simiente de Ajab, quien eligió la hija
de Itobaal, ruidosa jezabeel de las consignas,
alharaquienta y campanuda guarra
de las ceremonias, ferozmente tribal
para el nominalismo y el tabú?

Con ella, has adorado sus baales en la noche, cómplice de que asesine mis profetas de día.
Tú no amas la guerra, pero la consientes;
no amas el robo, pero si te beneficia
admites la porción con ventaja secreta.
Normalidad adjudicas a poses sólo en la prensa
legítimas como señas de piedad, arrepentimiento
y buen sentido, aunque sepas cuán venenosas
y mentidas son; como fingidos orgasmos
en la cama con ramera a quien se paga
con ofrenda sus lujurias y aún discute?

... así es tu amor, sin humedades,
sin espíritu, seco como los desiertos
que te separan del Norte, sin hondas, delicadas,
mudas emociones. Como el alma que vaga
hacia el Valle de Cisón, así es tu peregrinaje:
porque vas hiriéndote tú mismo con la espada,
pidiendo fuego para una leña que no arderá
pues holocausto es que no se te ha pedido...

3.

... y mira qué bueno es quien me ha enviado.
Por acto de reparación, quiere tu amor
en forma de silencio; es lo único que ha querido
de tí. Que escuches, que te acerques
y no hables sobre amor si no sabes
y mala mujer escogiste, Novia infiel como animal ingrato.

Tú, espiritualmente cornudo, en desamparo,
no vengas a mi lugar sagrado.
Te llamaré cuando sea el día
para que no sufras innecesariamente.

Con Jezabeel, eres tú el mayor amigo
de tus deslealtades. Ella fornica con ídolos:
el lujo del consumo, el orgasmo bipolar
del chisme, la vengaza, la boca que despacha
su voz de discordancia, con los labios publicitarios
del lipstick y las cejas levantadas con el hito
de divas de gran pose y aplaudidos esplendores.
Se adorna con lujurias y vas por su animal encanto
y burla el alma gemela que se te dio
en el principio; tú eres la causa de violencia. Te has depravado con sexo, con deseos
que no son Mi Secreto, ni mi Palabra.
No, nadie dijo: Lejá Dodí (ve, Mi amado,
que se te espera), al Aquelarre
nadie te ha llamado todavía.

No, no. Llorón de marras, ¿quién te dijo
que mi aquelarre clama por los que no son
endulzados, previamente, repartidos
para que tengan este secreto
en las sendas del Otero y sea Claror
de su alma? ¿Quién te dijo que el templo
es algo en el tiempo, en el espacio,
cuando en el profundo éter del Akasha
lo puse, y a quien lo oye, aún digo:
«Calla, calla».

08-11-2000 / Indice: El libro de la amistad y el amor
 
Última edición:
«Sigamos ahora hacia Jerusalem, porque nuestros cuerpos físicos
han perdido su influencia sobre nuestras almas»: Rabí Isaac Luria
Entristezco por ti y te doy el nombre verdadero.
Te trajo tu propio impulso destructivo,
intensidad peligrosa, maníaca, que ninguno
ha pedido; no eres hijo todavía
del Jashmal. Ciegos son tus ojos para la luz
que de la Fuente mana, más allá de tiempo
y del espacio, energía de la unicidad
que se vive en el cósmico Silencio, aún no
en el Habla. Esta es la sumisión,
el Gran Cállate, peregrino.
Jash es la palabra de pase, gusano
de Jacob, heredero de Ajab, desobediente
del Jash, el silencio.


2.

Esto eres, inmigrante, nómada,
pero aún no peregrino.
Eres un vagabundo improvisado.
Un ser perdido, animal sumado a la manada.

Miro tus pies llagados, roto el zurrón,
el bordón raído, la pera mordida
por gusanos, seca, sin jugo.
En tu pobreza, en las entretelas
de tu habitus, no hay delicia
ni gratitud ni gozo; y escucho,
yo sí escucho la clara acusación
que me oculta tu labio:
«Dura penitencia me díste».

Pero, ¿quién te dio penitencia?
¿De qué me hablas si fuiste tú,
simiente de Ajab, quien eligió la hija
de Itobaal, ruidosa jezabeel de las consignas,
alharaquienta y campanuda guarra
de las ceremonias, ferozmente tribal
para el nominalismo y el tabú?

Con ella, has estado adorando
sus baales en la noche y cómplice
de que asesine mis profetas de día.
Tú no amas la guerra, pero la consientes;
no amas el robo, pero si te beneficia
admites la porción, con ventaja secreta
y llamas normalidad a poses que sólo la prensa
legítimas señas de piedad, arrepentimiento
y buen sentido, aunque sepas cuán venenosas
y mentidas son; como fingidos orgasmos
en la cama con ramera a quien se paga
con ofrenda sus lujurias y aún discute?

... así es tu amor, sin humedades,
sin espíritu, seco como los desiertos
que te separan del Norte, sin hondas, delicadas,
mudas emociones. Como el alma que vaga
hacia el Valle de Cisón, así es tu peregrinaje:
porque vas hiriéndote tú mismo con la espada,
pidiendo fuego para una leña que no arderá
pues holocausto es que no se te ha pedido...

3.

... y mira qué bueno es quien me ha enviado.
Por acto de reparación, quiere tu amor
en forma de silencio; es lo único que ha querido
de tí. Que escuches, que te acerques
y no hables sobre amor si no sabes
y mala mujer escogiste, Novia infiel como animal ingrato.

Tú, espiritualmente cornudo, en desamparo,
no vengas a mi lugar sagrado.
Te llamaré cuando sea el día
para que no sufras innecesariamente.

Con Jezabeel, eres tú el mayor amigo
de tus deslealtades. Ella fornica con ídolos:
el lujo del consumo, el orgasmo bipolar
del chisme, la vengaza, la boca que despacha
su voz de discordancia, con los labios publicitarios
del lipstick y las cejas levantadas con el hito
de divas de gran pose y aplaudidos esplendores.
Se adorna con lujurias y vas por su animal encanto
y burla el alma gemela que se te dio
en el principio; tú eres la causa de violencia. Te has depravado con sexo, con deseos
que no son Mi Secreto, ni mi Palabra.
No, nadie dijo: Lejá Dodí (ve, Mi amado,
que se te espera), al Aquelarre
nadie te ha llamado todavía.

No, no. Llorón de marras, ¿quién te dijo
que mi aquelarre clama por los que no son
endulzados, previamente, repartidos
para que tengan este secreto
en las sendas del Otero y sea Claror
de su alma? ¿Quién te dijo que el templo
es algo en el tiempo, en el espacio,
cuando en el profundo éter del Akasha
lo puse, y a quien lo oye, aún digo:
«Calla, calla».

08-11-2000 / Indice: El libro de la amistad y el amor


Vaya que habia nuevamente mucho que expresar y bueno nuevamente me encuentro muchas figuras poeticas que le dan gran presencia a este tu escrito melancolico de ese sindrome que compactas de gran manera muchos renglones y todos muy bellos un placer disfrutarlos poeta saludos.
 
Francisco Iván Pazualdo;2026454 dijo:
Vaya que habia nuevamente mucho que expresar y, bueno, nuevamente me encuentro muchas figuras poéticas que le dan gran presencia a este tu escrito melancólico, de ese sindrome que compactas de gran manera muchos renglones y todos muy bellos un placer disfrutarlos poeta saludos.

Gracias, Francisco, por tu comentario.
Un abrazo,
carlos
 
«En la búsqueda de la Sabiduría la primera etapa es el silencio, la segunda la escucha, la tercera la memoria, la cuarta la práctica y la quinta la enseñanza»: Rabino Salomón Ibn. Gabirol. España. S. XII.


«Sigamos ahora hacia Jerusalem, porque nuestros cuerpos físicos
han perdido su influencia sobre nuestras almas»: Rabí Isaac Luria
Entristezco por ti y te doy el nombre verdadero.
Te trajo tu propio impulso destructivo,
intensidad peligrosa, maníaca, que ninguno
ha pedido; no eres hijo todavía
del Jashmal. Ciegos son tus ojos para la luz
que de la Fuente mana, más allá de tiempo
y del espacio, energía de la unicidad
que se vive en el cósmico Silencio, aún no
en el Habla. Esta es la sumisión,
el Gran Cállate, peregrino.
Jash es la palabra de pase, gusano
de Jacob, heredero de Ajab, desobediente
del Jash, el silencio.


2.

Esto eres, inmigrante, nómada,
pero aún no peregrino.
Eres un vagabundo improvisado.
Un ser perdido, animal sumado a la manada.

Miro tus pies llagados, roto el zurrón,
el bordón raído, la pera mordida
por gusanos, seca, sin jugo.
En tu pobreza, en las entretelas
de tu habitus, no hay delicia
ni gratitud ni gozo; y escucho,
yo sí escucho la clara acusación
que me oculta tu labio:
«Dura penitencia me díste».

Pero, ¿quién te dio penitencia?
¿De qué me hablas si fuiste tú,
simiente de Ajab, quien eligió la hija
de Itobaal, ruidosa jezabeel de las consignas,
alharaquienta y campanuda guarra
de las ceremonias, ferozmente tribal
para el nominalismo y el tabú?

Con ella, has adorado sus baales en la noche, cómplice de que asesine mis profetas de día.
Tú no amas la guerra, pero la consientes;
no amas el robo, pero si te beneficia
admites la porción con ventaja secreta.
Normalidad adjudicas a poses sólo en la prensa
legítimas como señas de piedad, arrepentimiento
y buen sentido, aunque sepas cuán venenosas
y mentidas son; como fingidos orgasmos
en la cama con ramera a quien se paga
con ofrenda sus lujurias y aún discute?

... así es tu amor, sin humedades,
sin espíritu, seco como los desiertos
que te separan del Norte, sin hondas, delicadas,
mudas emociones. Como el alma que vaga
hacia el Valle de Cisón, así es tu peregrinaje:
porque vas hiriéndote tú mismo con la espada,
pidiendo fuego para una leña que no arderá
pues holocausto es que no se te ha pedido...

3.

... y mira qué bueno es quien me ha enviado.
Por acto de reparación, quiere tu amor
en forma de silencio; es lo único que ha querido
de tí. Que escuches, que te acerques
y no hables sobre amor si no sabes
y mala mujer escogiste, Novia infiel como animal ingrato.

Tú, espiritualmente cornudo, en desamparo,
no vengas a mi lugar sagrado.
Te llamaré cuando sea el día
para que no sufras innecesariamente.

Con Jezabeel, eres tú el mayor amigo
de tus deslealtades. Ella fornica con ídolos:
el lujo del consumo, el orgasmo bipolar
del chisme, la vengaza, la boca que despacha
su voz de discordancia, con los labios publicitarios
del lipstick y las cejas levantadas con el hito
de divas de gran pose y aplaudidos esplendores.
Se adorna con lujurias y vas por su animal encanto
y burla el alma gemela que se te dio
en el principio; tú eres la causa de violencia. Te has depravado con sexo, con deseos
que no son Mi Secreto, ni mi Palabra.
No, nadie dijo: Lejá Dodí (ve, Mi amado,
que se te espera), al Aquelarre
nadie te ha llamado todavía.

No, no. Llorón de marras, ¿quién te dijo
que mi aquelarre clama por los que no son
endulzados, previamente, repartidos
para que tengan este secreto
en las sendas del Otero y sea Claror
de su alma? ¿Quién te dijo que el templo
es algo en el tiempo, en el espacio,
cuando en el profundo éter del Akasha
lo puse, y a quien lo oye, aún digo:
«Calla, calla».

08-11-2000 / Indice: El libro de la amistad y el amor


Me encanto el ritmo, el mensaje sobre todo vaya que sabes manejar esas imágenes de una forma hermosa...
me quedo con este verso que me llego profundo:


... y mira qué bueno es quien me ha enviado.
Por acto de reparación, quiere tu amor
en forma de silencio; es lo único que ha querido
de tí.
:::hug:::
 

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