Anita B.
Poeta recién llegado
La ridícula, la falsa niña,
la que te veía y sonreía,
coqueteando a escondidas,
un beso, una caricia,
palabras y algunas rimas.
La ridícula, cree que es mujer,
muy segura de si misma,
tan valiente frente al dolor.
Creyendo conocer el amor,
cree que existe el destino.
Lo que no sabe, no lo espera,
lo que bien sabe, lo desprecia.
Con su ridícula ternura
pretende sanar el alma,
cree saberlo y poderlo todo.
Viene y va la ridícula farsante,
es buena actriz y buena amante,
sabe cuando fingir y cuando callar,
aprendió con él, que no sirve llorar,
y es que las lagrimas no pueden hablar.
A veces se pregunta sobre la vida,
se pregunta por que vivió inadvertida.
Nadie nunca se atrevió a decirle
que las estrellas solo son piedras,
nadie le dijo que jamás será princesa,
que la vida no es como ella esperaba,
que el tiempo pasa, pasa y nunca regresa.
la que te veía y sonreía,
coqueteando a escondidas,
un beso, una caricia,
palabras y algunas rimas.
La ridícula, cree que es mujer,
muy segura de si misma,
tan valiente frente al dolor.
Creyendo conocer el amor,
cree que existe el destino.
Lo que no sabe, no lo espera,
lo que bien sabe, lo desprecia.
Con su ridícula ternura
pretende sanar el alma,
cree saberlo y poderlo todo.
Viene y va la ridícula farsante,
es buena actriz y buena amante,
sabe cuando fingir y cuando callar,
aprendió con él, que no sirve llorar,
y es que las lagrimas no pueden hablar.
A veces se pregunta sobre la vida,
se pregunta por que vivió inadvertida.
Nadie nunca se atrevió a decirle
que las estrellas solo son piedras,
nadie le dijo que jamás será princesa,
que la vida no es como ella esperaba,
que el tiempo pasa, pasa y nunca regresa.
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