Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te escucho en el silencio de tus fotos.
Hoy busqué en la caja de recuerdos
y encontré, desierta, nuestra playa.
Y la he llenado a mi antojo,
sin reparos, sin que tú lo sepas.
Hemos caminado descalzos
sobre su espalda,
y he sentido mis pies
sobre sus aguas.
Hemos mirado al mar
y hemos colmado de brisa
nuestras almas.
He probado la sal
sobre tu piel mojada,
y nos hemos mecido
en sus olas pausadas.
He vuelto a ser capitán
en el barco de tus horas,
y he tirado los problemas
polizones por la borda.
Y el teléfono suena
devolviendo tristezas,
y es tu voz indolente,
y me sueltas
-¿cuando puedo
pasarme a por mis cosas?-
No puedo ocultar
que tu ausencia me ahoga,
que no aguanto esas huellas
del amor homicida
en todas tus frases.
He colgado y he vuelto
a llenar recuerdos
sin que tú lo sepas,
sin que tú lo quieras.
Hoy busqué en la caja de recuerdos
y encontré, desierta, nuestra playa.
Y la he llenado a mi antojo,
sin reparos, sin que tú lo sepas.
Hemos caminado descalzos
sobre su espalda,
y he sentido mis pies
sobre sus aguas.
Hemos mirado al mar
y hemos colmado de brisa
nuestras almas.
He probado la sal
sobre tu piel mojada,
y nos hemos mecido
en sus olas pausadas.
He vuelto a ser capitán
en el barco de tus horas,
y he tirado los problemas
polizones por la borda.
Y el teléfono suena
devolviendo tristezas,
y es tu voz indolente,
y me sueltas
-¿cuando puedo
pasarme a por mis cosas?-
No puedo ocultar
que tu ausencia me ahoga,
que no aguanto esas huellas
del amor homicida
en todas tus frases.
He colgado y he vuelto
a llenar recuerdos
sin que tú lo sepas,
sin que tú lo quieras.
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