edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Décimas de amor
Si tu me quieres me quedo,
tú eres mi nave y mi nido,
tú eres el canto y el trino
si me pides, retrocedo
Pero no sé si yo puedo,
soportar ese vaivén;
tú me franqueaste el Edén
y eres flecha de armonía,
clavada en el alma mía,
desde que dijiste amén.
tú eres mi nave y mi nido,
tú eres el canto y el trino
si me pides, retrocedo
Pero no sé si yo puedo,
soportar ese vaivén;
tú me franqueaste el Edén
y eres flecha de armonía,
clavada en el alma mía,
desde que dijiste amén.
Me deslumbra con porfía
me persigue donde voy,
no importa donde yo estoy,
tu belleza y melodía.
¿Será de alguna valía
que a dialogar no me invites
si te piden que me evites?
Es bueno hablar con la flor,
cuando se muere de amor,
como en tus versos admites.
me persigue donde voy,
no importa donde yo estoy,
tu belleza y melodía.
¿Será de alguna valía
que a dialogar no me invites
si te piden que me evites?
Es bueno hablar con la flor,
cuando se muere de amor,
como en tus versos admites.
Por mi parte estoy dispuesto,
a obedecer la razón
que cure tu corazón,
aunque me mate ese gesto.
De noche cuando me acuesto,
tu sonrisa iluminada
y el calor de tu mirada
me hacen perder el sentido
y quedándome dormido,
me llevan a la alborada.
a obedecer la razón
que cure tu corazón,
aunque me mate ese gesto.
De noche cuando me acuesto,
tu sonrisa iluminada
y el calor de tu mirada
me hacen perder el sentido
y quedándome dormido,
me llevan a la alborada.
Eduardo León de la Barra

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