Sólo quedó el caudal incesante de dos labios
Era un amor que alborotaba el plumaje de los pájaros,
un aullido de luz,
era un brezal de sándalo, la paz de un sueño,
todo un paisaje al despertar,
era, el sol de invierno y las tardes de Marzo.
Sus labios, abiertos, cosidos al aire
silenciaban el día
bajo el gozo de un beso.
Y las aves silvestres a punta de navaja
dieron vuelo al morir
Como un río, vendrán tus ojos
a llenar de luz los colores de la aurora,
sin pestañear.
La sangre se amarrará a la piel
que arrastra con fuerza a la muerte
a ese lugar vacío
del que no se regresa.
Y yo, tendido entre los labios del recuerdo
Era un amor que alborotaba el plumaje de los pájaros,
un aullido de luz,
era un brezal de sándalo, la paz de un sueño,
todo un paisaje al despertar,
era, el sol de invierno y las tardes de Marzo.
Sus labios, abiertos, cosidos al aire
silenciaban el día
bajo el gozo de un beso.
Y las aves silvestres a punta de navaja
dieron vuelo al morir
Como un río, vendrán tus ojos
a llenar de luz los colores de la aurora,
sin pestañear.
La sangre se amarrará a la piel
que arrastra con fuerza a la muerte
a ese lugar vacío
del que no se regresa.
Y yo, tendido entre los labios del recuerdo