Clavan mis melancolías en mí sus mil espadas
Cargadas por los ángeles siniestros del dolor
Y escuchó el burlar de sus terribles carcajadas
Al hacer verter rubíes de mis venas
Y estas piedras finas que contienen mis penas
Se bañan en mi hastío y así ocultan su rubor.
Soy dueño de un alma que avanza errante
Por el mundo entre ruinas y escombros
Y carga la vida cual cruz sobre hombros
Como un eterno flagelo punzante,
Que alargan a siglos lo que es un instante.
Mis ojos son joyas que jamás brillarán,
Y mis labios fabrican suspiros vacíos.
¡Soy cual los frágiles y temblantes navíos
Que luchan ingenuos contra el huracán!
No sé hace cuánto me enfermé de esta pena
Ni cuando cedí a encontrar el remedio
Lo cierto es que fuera más grave mi tedio
Si estuviera ausente esta mi amargura,
Pues solo entregado a mi infinita tortura
Encuentro que la vida tiene algo de buena.
Cargadas por los ángeles siniestros del dolor
Y escuchó el burlar de sus terribles carcajadas
Al hacer verter rubíes de mis venas
Y estas piedras finas que contienen mis penas
Se bañan en mi hastío y así ocultan su rubor.
Soy dueño de un alma que avanza errante
Por el mundo entre ruinas y escombros
Y carga la vida cual cruz sobre hombros
Como un eterno flagelo punzante,
Que alargan a siglos lo que es un instante.
Mis ojos son joyas que jamás brillarán,
Y mis labios fabrican suspiros vacíos.
¡Soy cual los frágiles y temblantes navíos
Que luchan ingenuos contra el huracán!
No sé hace cuánto me enfermé de esta pena
Ni cuando cedí a encontrar el remedio
Lo cierto es que fuera más grave mi tedio
Si estuviera ausente esta mi amargura,
Pues solo entregado a mi infinita tortura
Encuentro que la vida tiene algo de buena.