TU TRANQUILO Y CALIDO ALIENTO.
ESTOY y ahora,
con el alma llena de sabidurías y
entre angostas imágenes inertes;
emborrachado de elixires amortiguados
por la hermosa luz de un punto cierto.
Verdad.
Manifiesto esa grácil temperatura;
me exhibo en el placer atmosférico
de tu tranquilo y calido aliento
que suavemente llega a mis riberas.
En el exceso, mi vista se sobrepone
al flujo de los colores infinitos y así
Mientras
mi mente se pasea por pasillos de una nada
Intuyo el aroma:
Un lujo de amor en extremo afín.
Tierra, alma, ante el desfile en los días
de recuerdos descansados por milenios.
Entre las voces calladas de las fábulas
es ahora,
un buen momento para aceptar tu presencia.
No es tarde para amar mi conexión humana.
Veo rojos y represento pasiones
pero la serenidad cabalga en tu vuelo
de progresos que se perfilan agrestes.
Y si, entonces me abandono al sosieg
para ser parte de toda tu llegada
que deja a la oscuridad desnuda,
pudiéndola oírla en el último aliento del día.
Apuro los instantes y te retengo
con una sutil voluntad de magias.
Sello la caducidad de los sentimientos
que en nuestros rincones y
con sabiduría, atesoran el ritmo
casi instruido de la noche más iluminada.
* * * * * * *
ESTOY y ahora,
con el alma llena de sabidurías y
entre angostas imágenes inertes;
emborrachado de elixires amortiguados
por la hermosa luz de un punto cierto.
Verdad.
Manifiesto esa grácil temperatura;
me exhibo en el placer atmosférico
de tu tranquilo y calido aliento
que suavemente llega a mis riberas.
En el exceso, mi vista se sobrepone
al flujo de los colores infinitos y así
Mientras
mi mente se pasea por pasillos de una nada
Intuyo el aroma:
Un lujo de amor en extremo afín.
Tierra, alma, ante el desfile en los días
de recuerdos descansados por milenios.
Entre las voces calladas de las fábulas
es ahora,
un buen momento para aceptar tu presencia.
No es tarde para amar mi conexión humana.
Veo rojos y represento pasiones
pero la serenidad cabalga en tu vuelo
de progresos que se perfilan agrestes.
Y si, entonces me abandono al sosieg
para ser parte de toda tu llegada
que deja a la oscuridad desnuda,
pudiéndola oírla en el último aliento del día.
Apuro los instantes y te retengo
con una sutil voluntad de magias.
Sello la caducidad de los sentimientos
que en nuestros rincones y
con sabiduría, atesoran el ritmo
casi instruido de la noche más iluminada.
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