lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa
Confieso que soy persona envidiosa,
pues al abrir elegante su corola,
me anega como de pena una ola,
y sé que tengo envidia de la rosa.
Sé que jamás podré ser tan hermosa,
nunca luciré el color de la amapola,
ni en un altar con brillante aureola.
¡Pero sigo siendo tan ambiciosa!
que tengo celos hasta de la luna
cuando le ronda alegre la tuna
y las estrellas le invitan a un festín.
Y no puedo quitarme este peso
y tengo envidia hasta de aquel beso,
que una vez vi que diste en un jardín.
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