Amartemisa
Poetisa
Algunos vientos no son del norte,
se estremecen en mi cuerpo
y me pregunto de dónde vienen,
pero no hallo la respuesta.
Algunas veces ese aire desconocido
me clava alfileres negros
saliendo la sangre por mis ojos
en forma de láminas muertas.
No pretendo ser un trozo de carne
dando respingos al reaccionarte,
pues tengo el alma que,
a pesar de su chapapote, sigue viva,
y eso, ya hace que prevalezca a mi piel.
Hace frío, y es que ese viento de hielo
viene troceado y se esparce por mis huesos
haciendo un cubalibre de nostalgias
con refresco de ironías.
De pinchito me comeré tu corazón,
a ver si así se alimenta mi deseo
y me vuelvo blanca y caliente
como el nuevo amanecer cuando amenaza
con los rayos de su hermoso infierno.
Y si sabes limpiar bien mis legañas,
si te las bebes con tus palabras,
si me aprieta fuerte tu calor
robándome un beso en mi cara,
seré tuya y te regalaré mis versos
para que los tomes cada mañana.
Recuerda:
El viento frío me envenena
y tus palabras,
cada vez más necesarias,
se hacen estrofas deseadas
convirtiendo en cenizas
mi filántropa
esperanza.
se estremecen en mi cuerpo
y me pregunto de dónde vienen,
pero no hallo la respuesta.
Algunas veces ese aire desconocido
me clava alfileres negros
saliendo la sangre por mis ojos
en forma de láminas muertas.
No pretendo ser un trozo de carne
dando respingos al reaccionarte,
pues tengo el alma que,
a pesar de su chapapote, sigue viva,
y eso, ya hace que prevalezca a mi piel.
Hace frío, y es que ese viento de hielo
viene troceado y se esparce por mis huesos
haciendo un cubalibre de nostalgias
con refresco de ironías.
De pinchito me comeré tu corazón,
a ver si así se alimenta mi deseo
y me vuelvo blanca y caliente
como el nuevo amanecer cuando amenaza
con los rayos de su hermoso infierno.
Y si sabes limpiar bien mis legañas,
si te las bebes con tus palabras,
si me aprieta fuerte tu calor
robándome un beso en mi cara,
seré tuya y te regalaré mis versos
para que los tomes cada mañana.
Recuerda:
El viento frío me envenena
y tus palabras,
cada vez más necesarias,
se hacen estrofas deseadas
convirtiendo en cenizas
mi filántropa
esperanza.
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