Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Envuelto en mis carreras me he perdido de tus momentos que adoro tanto
¿cuántos versos se han fugado tras de ti?
No lo sé.
Mi mundo es un mundo sin contemplaciones:
sólo sabe de esquinas y de andenes.
No sé si hayas muerto o te hayas ido para siempre,
en ambos casos, me será, como muerte,
tu explicable ausencia.
tu explicable ausencia.
Cambiamos besos por quejas
pan y monedas por el deleite de tus piernas abiertas y tu piel encendida
haciendo tu papel de ramera.
Mal dúo fuimos:
Tú, tras la búsqueda de la actriz memorable
yo, por mi eterno intento de encontrar el intermezzo perfumado de mi inútil vida.
No sé si ya te has ido
Ese departamento mío es mudo,
no cobija los nombres de tu cauda de amantes:
nada me cuenta.
Tú sólo tienes al viento
que, aunque silva...,
no sabe articular palabra alguna:
Calla.
Pero ambos nos conocemos,
somos tal para cual.
Yo me encierro con la primera muñeca que me excita
y tú...
tú..., abres las piernas a cambio de cualquier papel que te permita balbucir un diálogo mediano y mediocre.
¿Cuántos versos...
cuántas tardes se ha ido miserablemente
entre andenes y esquinas
entre hoteles de paso
entre tragos de ron
entre desconocidas que se acercaron a pedirme fuego...?
No lo sé
mis versos siempre mueren en los labios cerrados,
en las miradas tristes...
en mis cambios de rumbos.
en mis cambios de rumbos.
Mi vida es así
Gitana...
Llena de camas extrañas esperándome,
llaves que no son de la puerta de mi casa
y puertas que se han abierto a tantos desconocidos
que a veces pienso... me traen tu recuerdo:
se parecen tanto a ti.
se parecen tanto a ti.
Última edición: